¿Las dudas de ser engañado pueden llevar a una persona a contratar un detective privado? Suena paranoico y hasta un poco exagerado, pero existe. La realidad es que las agencias de detectives cada vez reciben más clientes por casos de infidelidad.
Las razones por las que una persona consulta a un investigador privado pueden ser varias: robos, pedidos de paraderos, estafas o espionaje empresarial. Sin embargo, la mayoría de los clientes se acerca para averiguar si su pareja tiene un affaire, o a buscar pruebas para justificar su divorcio.
Según afirman desde las agencias de detectives consultadas por Infobae.com, cada vez son más los maridos que se acercan preocupados por posibles traiciones cometidas por sus esposas, aunque los investigadores todavía consideran que los hombres llevan la delantera en en el terrono de la infidelidad.
Según datos estadísticos de los sabuesos, los hombres suelen tener varias historias a la vez, pero no son formales ni legales, en cambio la mujer es más sentimental y busca amantes que las contengan.
El detective Miguel Angel Maiolini, de la Agencia Newbery, explicó: ?La mujer no se está quedando atrás, de a poco está empezando a tener las mismas actitudes que el hombre a la hora de engañar. Así como lo emparejó en el ámbito laboral y en la vida cotidiana, también está emulándolo en la forma de traicionar a su pareja?.
Sin embargo, el engaño no es igual planeado ni tratado ni visto en un género y el otro. La investigadora privada Yolanda Suárez, quien rastrea pistas desde hace 9 años, precisó que ?la mujer es más astuta y prolija que el hombre, ella puede estar con 100 amantes distintos y su pareja tal vez no se da cuenta. En cambio el hombre se pisa sólo?al llegar a su casa no toma recaudos y deja muchos rastros?.
Para Maiolini la infidelidad femenina aumentó, al menos, en un 50 por ciento y el 90 por ciento de las parejas se rompen después de las pruebas presentadas gracias a las investigaciones.
Profesiones infieles
El engaño se encarniza, según las estadísticas, en algunas profesiones más que en otras. Quienes están abocados a descubrir tramposos aseguran que en el top ten los médicos y las enfermeras encabezan el ránking.
?Tienen fiesta en todos lados, son los más descontrolados?, explicó Suárez antes de poner a los abogados y remiseros o chóferes de colectivo en los puestos siguientes.
Pero los más ?buscados? a la hora del engaño son los personal trainer. ?Son terribles. Las mujeres que se quedan solas todo el día aprovechan y se van al gimnasio o toman clases particulares. Ese es el inicio de muchos engaños?, afirmó el detective tras adjudicarse la resolución de varios casos en los que el musculoso profesor era el tercero en discordia.
El precio de la sospecha
Ser detective no es una tarea simple y por lo tanto la remuneración es muy buena. Un fin de semana de seguimiento cuesta 500 pesos y las cifras pueden alcanzar los 2.000 pesos, según el tipo de servicio que se demande. En muchos casos utilizan fotografías, micrófonos, escuchas telefónicas y hasta cámaras ocultas que se pueden ubicar en la oficina del sospechado.
Si bien se trata de un buen negocio, Suárez siente que es un trabajo muy complicado, en el que hay que ser muy frío porque ?uno se termina relacionando con los casos?.
Sin embargo, afirma que ?encontrar la verdad es un don? y de alguna manera está haciendo justicia.
Por su parte, Maiolini cuenta que es una profesión que ?trae muchos problemas?, ya que se la pasa recorriendo tribunales para presentarse como testigo de divorcios y, a la vez, recibe amenazas constantemente. ?Hay un tipo que me persigue desde hace ocho años, me inventa denuncias y hasta me reta a duelo?, confesó.
Bajo el calor del engaño
El verano sube el termómetro de la traición al rojo vivo. Las vacaciones, las noches cálidas y la posibilidad de conocer gente nueva son variables que inclinan el corazón de muchos hacia el engaño.
?Es una época de terror, llueven las consultas?, confirmó el detective Maiolini.
Un denominador común entre los que se sospechan engañados es la repentina necesidad de sus pareja de pasar por algún cybe café.
?Empiezan a sospechar cuando aparecen de manera repentina y quien esté en la máquina hace cosas sorpresivas como apagar el monitor. Ahí se instala una duda que pocas veces es falsa?, aseguró el investigador.
En el mismo sentido, Suárez añadió que ?el veraneo? inquieta a las amantes, ya que quedan en segundo lugar cuando el hombre se va con su familia. Así empiezan las escenas de celos y con ellas las mentiras del caballero, a quien no le queda otro remedio que inventar un ?viaje de negocios? para escapar unos días con su amante.
Por último, se acercan las fiestas, otro factor que desencadena las sospechas. Llamados a escondidas, regalos misteriosos y susurros al teléfono evidencian que hay algo que se oculta.
De una forma u otra, el engaño siempre llega a mal puerto y a la hora de embarcarse en una aventura lo ideal sería no hacerlo.
Mariana Gándara
mgandara@infobae.com