La Unidad Fiscal que investiga delitos vinculados a la actividad del Renar (el Registro Nacional de Armas de Fuego) denunció a Lidia Burry ante la Justicia por considerar que en su actividad de rescate de armas incurre en distintas faltas; entre ellas, la destrucción de pruebas.
"No me preocupa y voy a seguir adelante: rescaté 800 armas del circuito del delito y pienso rescatar 80.000. Tengo 80 años. ¿Qué van a hacer? ¿Meterme presa por hacer algo a favor de los chicos en riesgo y de la sociedad?".
Esta abuela recorre las villas platense intercambiando armas por comida o dinero, que saca de su propio bolsillo. Comenzó esta cruzada inspirada por una vieja iniciativa del gobierno mendocino.
"Ahora estoy encaprichada porque estoy convencida de que lo que hago es un beneficio para los chicos en riesgo y para toda la sociedad. Y me alcanza con un ejemplo: cuando comencé a llevar alimentos a los comedores de algunas villas de La Plata, cualquier pelea de chicos se resolvía a los tiros. Hoy en esas villas casi no quedan armas. Porque la mayoría de los chicos me las han entregado a cambio de dinero. Y eso demuestra que son chicos que no quieren estar en el delito; que, al contrario, lo único que piden es una changa", explicó Lidia.
Una fuente de la Unidad Fiscal de Investigación de Delitos Vinculados al Renar declaró que "nos parece loable la obra de la señora Burry y no dudamos de su buena voluntad. Debatimos muchos antes de hacer la denuncia, porque nos parecía positivo que se hiciera algo contra la violencia. Pero creemos que se está haciendo mal. Nuestra intención no es generarle complicaciones a la señora, pero sí enmarcar su actividad dentro de la legalidad, porque en la actualidad se están incumpliendo varias normas".
Lidia explicó que está dispuesta a adaptarse a las ordenanzas, pero que no desistirá. "Cuando empecé con esto de las armas lo hice de acuerdo a las pautas que me dieron en la Policía", cuenta. "Saqué una autorización para portar armas y entregaba cada una de las que rescataba del circuito del delito en la departamental. Hasta que tuve una reunión con Juan Pablo Cafiero, cuando era ministro de Seguridad, y él me recomendó que destruyera las armas. Poco después, cada arma que rescataba la entregaba al grupo artístico Escombros, que fue el encargado de destruirlas y hacer con ellas la escultura contra la violencia que está en el centro Cultural Islas Malvinas".