Cambios en el paisaje urbano de la ciudad de Buenos Aires

Consultado por Infobae.com, el arquitecto Carlos Libedinsky opina sobre el auge de la construcción residencial y la apreciación de los terrenos

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El avance de la construcción residencial en Capital Federal penetra con más fuerza en el corredor norte de la ciudad y en barrios residenciales aledaños a esta franja, como Caballito y Villa Urquiza.

Como si se tratara de un ?efecto derrame?, lo emprendedores buscan otros barrios que tengan potencialidad de desarrollo, ya sea por su calidad edilicia, aprovechable para reciclar, o por la localización de terrenos estratégicamente ubicados, a un menor valor que en las zonas más demandadas.

Tal es el caso de Barracas, un barrio cercano al centro, tradicionalmente de casas bajas y perfil industrial, que está cambiando su fisonomía con nuevos proyectos de unidades en torre y propiedad horizontal, así como con la recuperación de fabricas y talleres, adaptados como viviendas de alta gama.

En este contexto, Carlos Libedinsky, director de la Maestría de Diseño Avanzado de la Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo de la UBA, analiza para Infobae.com, el actual desarrollo edilicio en la ciudad y sus perspectivas a futuro.

El arquitecto apunta que los proyectos tenderán a un aprovechamiento pleno de los lotes disponibles, cada vez más escasos y cotizados: ?Es absolutamente coherente que las estaciones de servicio o locales en las grandes ubicaciones que no estén insertos en edificios de varios pisos desaparezcan para dar lugar a emprendimientos de mayor aprovechamiento del terreno?, opina.

?Desde el punto de vista del paisaje urbano entiendo que la actual situación es positiva, pues al ocuparse esos huecos se aliviará la persistente visión de medianeras que constituye tal vez la más fea característica de nuestra ciudad , resultado de la sucesiva variación de las normativas de edificación y de la perversa coexistencia de edificios entre medianeras y edificios en torre?, subraya el especialista de la Universidad de Buenos Aires.

Y pregunta: ?¿Quién ha visto una estación de servicio en la Quinta Avenida o en Park Avenue de Nueva York o en la Avenue Foch de París o aún en la menos densa de Saint James de Londres? Todo lo contrario, y es sorprendente, pudo advertirse hasta ahora en Buenos Aires, en donde en las avenidas Libertador, Figueroa Alcorta y 9 de Julio se encuentran casos de esta situación?, asevera.

Precios en alza

Libedinsky cree que el crecimiento de la construcción tiene un reflejo en los precios, que ya alcanzaron los niveles previos a la devaluación. ?Este efecto forma parte de un proceso de valorización de la incidencia del terreno en las ubicaciones clave que se registró, prácticamente, en todas las grandes capitales del mundo y en la cual Buenos Aires estaba notoriamente retrasado?, opina el arquitecto.

?La razón es que en nuestra ciudad tradicionalmente el costo del terreno fue un porcentaje menor del costo total de la obra, que en las ubicaciones más relevantes llegaba, excepcionalmente, a un tercio?, asegura. Esta proporción todavía puede establecerse en algunas zonas de la ciudad con un importante horizonte para el desarrollo residencial, como Flores, Barracas, Villa Pueyrredón o Villa Crespo, en tanto se mantengan los niveles de actividad.

No obstante, Libedinsky señala que ?hoy en día, hay terrenos en venta en Puerto Madero o Avenida del Libertador en donde la incidencia del terreno es ya mayor que el valor de la construcción y que, de mejorarse las condiciones económicas y de seguridad de nuestra ciudad, presumiblemente esa incidencia de la ubicación continúe ascendiendo?.

?Casos de ciudades de estrellato relativamente reciente, como Madrid, por ejemplo, prueban esta afirmación?, añade, en relación a la burbuja inmobiliaria que elevó los precios de las propiedades en la capital española a valores sin precedentes.

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