Huracán le ganó anoche agónicamente a Tigre por 2 a 1, de local, y llegó transitoriamente a la punta del torneo Apertura de la Primera B Nacional, favorecido por un escandaloso arbitraje de Walter Díaz, quien expulsó un jugador local y a tres visitantes, además de equivocarse en jugadas clave para la progresión del marcador.
Tigre ganaba desde los 2 minutos del segundo tiempo por un gol del volante Matías Giménez en posición adelantada; Huracán empató a través de Joaquín Larrivey, en el rebote de un penal mal sancionado a los 42, y tres minutos más tarde encontró la victoria con un disparo de Walter Coyette.
El partido, correspondiente a la 14ta. fecha del torneo, estuvo suspendido durante 15 minutos en el primer tiempo por incidentes en la tribuna visitante que motivaron el lanzamiento de gases lacrimógenos de parte de la Policía.
Los disturbios comenzaron después de una acción polémica que terminó en gol de Tigre, convalidado en primera instancia por el árbitro Walter Díaz y su asistente Omar Bisso y anulado luego por una protesta del entrenador de Huracán, Antonio Mohamed y sus jugadores.
La jugada ocurrió a los 35 minutos del primer tiempo cuando Torres ejecutó un tiro libre que terminó en el arco defendido por Gómez, después que Juan Carlos Blengio -habilitado- y Diego Castaño -adelantado- se interpusieran en el recorrido de la pelota pero sin tocarla.
El árbitro, después de sancionar el gol, dio marcha atrás por las protestas de la gente de Huracán y se excusó en que Castaño "interfirió la visual del arquero".
El partido, además, tuvo cuatro expulsados: el arquero local Diego Pozo, por ley del último recurso a los 34 minutos del primer tiempo, y en el segundo tiempo tres hombres de Tigre: Daniel Muñoz (17m.), Diego Castagno (41m.) y Diego Minor (47m.).
Desencajado, el entrenador de Tigre, Ricardo Caruso Lombardi, quien había sido expulsado en la polémica jugada del primer tiempo, increpó a Díaz al final del partido, lo tomó de su camiseta y luego, ante las cámaras de televisión, reclamó que "lo echen de la AFA" y prometió que no dirigirá mas en el fútbol argentino.
Ante los desbordes en el campo de juego, los disturbios entre los hinchas de Tigre y la policía regresaron en la tribuna visitante.
El vergonzozo trabajo del árbitro impidió cualquier análisis del juego: Tigre, más prolijo en el trato de pelota, ganaba con justicia hasta que Huracán sacó ventaja en el escandaloso final ante el descontrol de los jugadores dirigidos por Caruso Lombardi.
Huracán quedó transitoriamente como único líder con 28 unidades; Tigre permanece con 12.