La diversión para los que se sienten solos

Entre tanto nervio por la seguridad de los presidentes, el placer quedó olvidado en la cobertura de la Cumbre de las Américas. Cuando la noche baja sobre la costa, la diversión y el cariño brotan entre las olas

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Hablar de una zona roja sería exagerado, pero con la llegada de centenares de turistas de toda clase, jineta y estatus, algunas alternadoras coparon las calles de Mar del Plata para aumentar los ingresos semanales, según se pudo constatar en la primera noche de esta Cumbre.

La diversión no se escapa y aunque se la ve más distendida entre los asistentes a la Cumbre de los Pueblos, también aparece furtiva entre los almidonados miembros de cuerpos diplomáticos y los uniformes de la multitud de policías que acorazaron la ciudad.

Como todo lo que ocurre en esta Cumbre, el placer también está categorizado y vallado. No son iguales las fiestas que organizan los grupos de la contracumbre, que las galas protocolares para agasajar a los presidentes de toda América.

En ese orden, tampoco es igual los amores desprejuiciados de miradas ajenas que florecen por los alrededores del complejo deportivo marplatense (lugar de la Cumbre de los Pueblos), que las furtivas escapadas o misteriosas llamadas desde la ciudadela acorralada donde permanecen las comitivas.

Sobre Lavalle, una calle no muy alejada del primer aro de seguridad, una chica que camina en búsqueda de clientes nocturnos le cuenta a Infobae.com que ?subió el trabajo, con tanto uniforme dando vuelta?.

No precisa color o rango, pero Baby ?así se rebautizó para trabajar- asegura que muchos no sabían explicarle en español qué deseaban consumir. ?Igual nos entendemos en un lenguaje universal?, confiesa.

?La zona del puerto es la más concurrida, porque allí hay muchos bares para ver, beber y quién sabe??, explica Susana, también contenta con la llegada de tantos hombres de uniforme.

Anoche, varios autos contratados llevaban a jóvenes integrantes de las comitivas que acompañan a los mandatarios. Desembarcaban en un conocido lugar de Mar del Plata y tras un par de horas, regresaban a la zona de los anillos de seguridad.

Según los que conocen la noche, eran asesores y terceras y cuartas líneas los que querían un poco de diversión en La Feliz.

Desde Buenos Aires llegaron varias muchachas en busca de algunos billetes que, en general, son todos de color verde y arrancan con la cara de Franklin.

Los ?hombres de negocios? se acercaban a los hoteles y repartían tarjetas con números telefónicos para los que podían sentirse solos.


Nerina Sturgeon, Enviada especial.com
nsturgeon@infobae.com

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