Especialistas de la Universidad de California, en Estados Unidos, analizaron la posibilidad de que la tendencia a sentir repulsión por una idea o un objeto, variara durante el embarazo de un modo tal que compensara los cambios en la vulnerabilidad de las madres a las enfermedades.
Durante el primer trimestre, las mujeres embarazadas suelen experimentar de manera más intensa el desagrado por ciertas comidas, especialmente las potencialmente peligrosas.
Esta etapa del embarazo se caracteriza por una supresión de la respuesta inmunológica de la madre para evitar el rechazo del feto. Además, es el momento en el que tiene lugar la organogénesis del feto, un proceso que es sumamente vulnerable a la interrupción.
El cuerpo se encarga de proteger a la madre de posibles amenazas creando un sistema de rechazo a los peligros.
En la revista científica Evolution and Human Behavior, los investigadores escribieron: ?La hipótesis de la profilaxis compensatoria predice que, debido a la gran vulnerabilidad a las infecciones y los mayores costos, durante el primer trimestre, la susceptibilidad a lo desagradable debería tener un lugar destacado durante este período en relación con las subsiguientes etapas del embarazo.
Los investigadores realizaron una encuesta por Internet a 496 mujeres embarazadas (155 mujeres se hallaban en el primer trimestre, 183 en el segundo y 158 en el tercero).
El cuestionario incluía una Escala de Desagrado de 31 temas, que medía la sensibilidad del desagrado en ocho áreas generales: contacto con los animales, productos para el cuerpo, relaciones sexuales, violación a la protección del cuerpo (heridas y órganos expuestos), muerte, aseo, contagio mágico (creencias respecto del contagio a distancia), y alimentos.
Las mujeres en el primer trimestre de embarazo informaron una sensibilidad de desagrado general superior al de las mujeres en el segundo y en el tercer trimestre.
También presentaron mucho mayor sensibilidad de desagrado en áreas específicas de la alimentación, productos para el cuerpo, y el contagio médico. Además, las mujeres en este trimestre informaron más nauseas.
Los investigadores concluyeron que el aumento de la susceptibilidad ante lo desagradable puede ser considerado como ?una primera línea de adaptación de la defensa contra la incorporación de patógenos durante el primer trimestre?.