Se terminó el sueño de la Copa Davis para la Argentina

Coria perdió por 7-6 (7-2), 6-2 y 6-3 ante Hrbaty, quien puso la serie 3 a 1 y clasificó a los eslovacos para disputar la final ante Croacia. Puerta cayó ante Kucera

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Un impiadoso Dominik Hrbaty volvió a vestirse de verdugo de la Argentina, luego de vencer en sets corridos a Guillermo Coria y sellar la serie por 3 a 1 a favor de Eslovaquia, en una Bratislava que se convirtió en testigo de una nueva frustración del equipo nacional en la antesala de una final de Copa Davis.

En el último punto, el veterano Karol Kucera superó a Mariano Puerta por 4-6, 6-3, 2-1 y abandono. Precisamente, en este último punto, Kucera reemplazó a Karol Beck y Puerta a David Nalbandian. Así, la serie finalizó 4-1 a favor de los europeos.

Con un tenis potente y sólido, Hrbaty se recuperó de un arranque adverso, se impuso por 7-6 (2), 6-2 y 6-3 en dos horas y siete minutos de juego y logró que Eslovaquia se clasificara finalista por primera vez en su historia de la competición.

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El eslovaco, número 12 del ranking mundial, ya había frustrado las ilusiones argentinas en 1998, cuando superó a Franco Squillari y Hernán Gumy en cadena y permitió que los europeos accedieran al Grupo Mundial, en desmedro del elenco nacional que debió esperar otros tres años para regresar a primera división.

Esta serie en el estadio Sibamac tenía condimentos diferentes porque la Argentina presentaba un auténtico "dream team" con cuatro jugadores entre los mejores once del ranking mundial, pero nuevamente Hrbaty y compañía pudieron más.

El match se había iniciado el viernes cuando Coria perdió frente a Karol Beck, también en sets corridos, y Nalbandian venció en cuatro parciales al propio Hrbaty, pero los eslovacos inclinaron la balanza el sábado con el triunfo del dobles de Beck y Michal Mertinak frente a Nalbandian y Mariano Puerta.

Este domingo, Hrbaty logró redimirse ante su gente al vencer a un Coria que hizo lo que pudo, pero que nuevamente debió luchar no sólo contra el rival sino también contra la superficie y su servicio que lo traicionó en momentos clave.

El partido tuvo muchas rachas favorables para el local, que alentado por 4 mil personas, fue ganando en confianza y martirizó desde el fondo de la cancha con tiros rasantes, profundos y potentes, que salían aún más rápidos por imperio de la superficie.

En el inicio, el favoritismo de Hrbaty se vio eclipsado por la gran actitud de Coria, dispuesto a correr hasta la última pelota y contraatacar con golpes más fuertes que los que utiliza habitualmente.

Así, el santafesino se adelantó 3-1 y 5-3, con dos quiebres que fueron rápidamente neutralizado por el eslovaco, sobre todo en el tramo final del set.

Es que después de ese arranque electrizante, el argentino comenzó a sentir el precio del constante limpiaparabrisas al que era sometido y perdió energía.

Después de sacar 5-6 y forzar al tie break, las reservas de Coria se agotaron en el desempate, cuando Hrbaty construyó su primera racha positiva y del 2-2 inicial pasó al 7-2 definitivo.

En el segundo parcial el jugador entrenado por Josep Perlas buscó mantenerse a tiro, pero se veía que el eslovaco estaba mucho más cómodo parado sobre la línea de base y que si no era por sus errores no iba a perder puntos.

Entonces, tras el 2-1 a favor del oriundo de Rufino, Hrbaty construyó su segunda serie favorable en el partido, al punto que sumó dieciocho puntos sobre veinte, ganó cinco games consecutivos y se llevó el parcial por 6-2.

El set definitivo se asemejó en varios pasajes al segundo, porque el europeo facturaba por aciertos propios y aprovechaba a la perfección las vacilaciones de Coria, que con una doble falta - fueron ocho en total- le permitió un nuevo quiebre que sería decisivo.

Coria intentó una reacción sobre el final y de hecho estuvo cerca de equilibrar en 4 cuando Hrbaty sacaba 15-40, pero ahí el eslovaco volvió a tener al servicio como aliado, metió cuatro saques ganadores seguidos y terminó de cerrar el asunto, porque el argentino había dejado todas sus esperanzas allí y volvió a ceder su saque en el último juego.

Al cabo fue la séptima frustración para el equipo nacional en una semifinal de Copa Davis, la tercera sufrida por esta generación de tenistas -sólo una vez se clasificó finalista en 1981- y por lo tanto habrá que esperar otro año para ver si el sueño de levantar la ensaladera de plata se concreta de una vez por todas.

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