Un empleado bancario ?arreglado? con un taxista. El taxista cómplice de dos delincuentes que se desplazan en moto. Un jubilado que retira unos ahorros, y un remisero testigo involuntario de un crimen en pleno Barracas. Así empezó Criminal por la pantalla de Canal 9.
Diego Peretti se encuentra a metros de la escena del crimen, y cuando se escapa por la amenaza de los delincuentes, éstos ven que su Fiat Duna tiene un distintivo: Remisería Ruiz.
La mala fortuna y un burro de arranque que falla, lleva a que esa misma noche, el padre del remisero se quede con el auto y salga a trabajar. Los delincuentes ?motoqueros? lo reconocen en la calle, lo siguen y le cruzan el auto en una zona de poco tránsito.
Sin mediar palabras, lo golpean y, una vez en la calle, lo fusilan mientras el hijo escucha la escena desde el equipo de radio del otro auto de la familia.
Después del entierro y de la destrucción de su familia, la cabeza del remisero esté repleta de imágenes: los delincuentes, la ferocidad, y las enseñanzas de ese padre que tenía años de calle y crisis en la Argentina. ?¿Para qué vas a hacer la denuncia? ¿Querés que los chorros te vengan a matar a tu casa? A esos tipos habría que fusilarlos en la Plaza de Mayo?. La experiencia y la sensación de injusticia que muchos perciben de la misma manera.
Mientras tanto, la fiscal que representa Inés Estévez investiga el crimen de un anciano en plena calle, y tiene como indicios un comprobante de retiro de efectivo de una cuenta bancaria, y el llamado desde el celular del empleado del banco a un teléfono trucho, un minuto después de la transacción.
Mientras, los ladrones siguen su camino. Roban y se esconden en una villa de emergencia.
En una noche de tristeza, el remisero toma un café en una estación de servicio, cuando los jóvenes delincuentes llegan al lugar en una moto, y este los reconoce. Es el principio de la venganza.
Sin esperanza, sin justicia y profundamente deprimido, toma una pistola de la remisería y sigue los pasos de uno de los jóvenes delincuentes, que se mueve con impunidad. En un boliche de cumbia villera se dará el final de este apasionante capítulo. Al ritmo de la cumbia, y en pleno baile, Peretti se acerca hasta el que mató a su padre, lo mira a los ojos, se reconocen, y le descarga un tiro de 45 en el estómago.
Es el comienzo de una carrera Criminal, pero que para el público tiene sabor a justicia...