Nadal-Coria: una historia escrita en finales que tienen dueño

El argentino y el español definieron tres torneos en el año. Pero el mallorquín se quedó con todos, en un duelo letal para el santafesino

Guardar
  162
162

Guillermo Coria y Rafael Nadal ya son un clásico. Sus partidos son verdaderos luchas de raquetas, donde ninguno quiere ceder nada. Sin embargo, este año el español se convirtió en el verdugo de las finales del argentino, a quien ya le arrebató tres títulos en lo que va de la gira.

Quedará en la historia, al menos de los encuentros entre ambos, la definición del Masters Series de Roma, donde Nadal se quedó con un encuentro maratónico, que lo ganó en cinco sets (6-4, 3-6, 6-3, 4-6 y 7-6). Algunos especialistas llegaron a asegurar que aquel del Foro Itálico fue el mejor partido de los últimos tiempos.

No se llevan mal: sus enfrentamientos quedan dentro de la cancha. Y eso que los dos tienen fama de complicados. Los gritos o gestos en cada punto ganado son algunas de sus características.

?Nadal pega unos saltos tremendos cuando gana, pero no molesta a nadie?, dijo alguna vez Coria en lo que trató de ser un ejemplo deportivo después de las peleas que protagonizó con Lleyton Hewitt. Además, para Coria, el mallorquín ?es el mejor del mundo en polvo de ladrillo".

El primer partido que los tuvo como protagonistas fue en los octavos de final de Montecarlo, en 2003. Allí Coria fue el ganador con un sencillo 7-6 y 6-2. Desde ahí, el argentino no volvió a imponerse ante Nadal.

Este año, se volvieron a ver las caras otra vez en Montecarlo, pero en la final. El título se lo llevó el español por 6-3, 6-1, 0-6 y 7-5, y desde ahí se convertiría en la sombra negra del argentino. El próximo encuentro sería Roma, y ya se conoce lo que pasó: la zurda del mallorquín pudo más que la derecha del santafesino.

El domingo, en la madrugada argentina, Coria tuvo una tercera chance de ganarle un título a Nadal. Quizás pensó en que la tercera era la vencida. Mucho más cuando había ganado el primer set. Pero no, en Beijing tampoco pudo ser porque el español fue letal. Imparable. Otra vez Nadal en el camino de Coria.