Si un grupo de científicos prominentes logra lo que quiere, leones y elefantes poblarán algún día las grandes praderas de Norteamérica.
La idea de transpolar la vida salvaje de Africa al continente americano fue saludada por otros científicos, pero advirtieron que antes son necesarios grandes esfuerzos para reubicar especies en todo el mundo. La propuesta, sin embargo, sostiene que algunas especies se podrán salvar así de la extinción en Africa, donde los habitats de a poco van desapareciendo.
Dicen que reubicar a los animales podría incluso reparar la biodiversidad en Norteamérica, a una situación incluso anterior a cuando los humanos llegaron al paisaje, hace 10.000 años.
La rápida extinción de docenas de especies de grandes mamíferos en territorio de los EE.U., quizá debido a la combinación del cambio climático y la caza furtiva, gatilló una cadena de cambios en el paisaje. Los animales serían trasladados a vastos parques ecológicos y reservas privadas, para reparar el daño, dicen, ofreciendo una buena propuesta para el ecoturismo.
El plan de los científicos está hoy en Nature, y atrae el interés de círculos influyentes como el del magnate Ted Turner, el mayor dueño de tierras privado que hay en los Estados Unidos. En sus ranchos en varios estados norteamericanos apoya operaciones para proteger al bisonte.
El debate fue lanzado: "No es restauración introducir animales que nunca estuvieron aquí", se queja el antropólogo Donald Grayson, de la Universidad de Washington. "¿Por qué introducir camellos del viejo mundo y leones cuando las especies norteamericanas se beneficiarían con el mismo esfuerzo?"
Otros se preguntan si la gente apoyaría a los leones africanos haciendo cosas por ahí, como pasó con la reintroducción de los lobos en el oeste. "Cuando piensas que el mundo está más loco que nunca, algo como esto aparece", se alarma Steve Pilcher, vicepresidente ejecutivo de la Montana Stockgrowers Association. ''Cuántas cabras habrá que tener para alimentar a una familia de leones por mes", pregunta Pilcher. "Ya conocemos lo que ocurre con los lobos, pero algo me dice que esto es otra cosa mucho peor".
En cuanto a que la idea pudiera traer daños ulteriores a las especies de Africa y al desarrollo sustentable de aquel continente, se advirtió que las reubicaciones podrían quitarle las oportunidades por el turismo, apuntó Elizabeth Wamba, vocera del Fund for Animal Welfare en Nairobi, Kenia. "Los animales se reducirían por el transporte y por la exposición a condiciones ecoclimáticas distintas", explicó.
Las reubicaciones traen malos recuerdos en Australia, con los conejos europeos y los sapos sudamericanos, estos últimos para combatir gusanos y, al final, acabaron con la biodiversidad existente. Los autores del nuevo plan siguen adelante: "No dijimos que iba a ser fácil", manifiesta el ecologista Donlan, de Cornell University, principal autor de la propuesta. "Hay grandes riesgos y obstáculos", admite, pero habría cuidados especiales para el impacto turístico y la fauna local. Los pobladores sueñan con poder algún día convivir con animales salvajes muy cerca de ellos.