Los peligros del rejuvenecimiento vaginal

Se encuentra en ascenso el número de mujeres que se someten a cirugías plásticas para alterar sus partes íntimas

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Cada vez más mujeres de todas las edades se someten en Estados Unidos a la cirugía plástica vaginal, una operación cosmética que hasta hacía poco sólo usaban las estrellas del porno.

Se trata de operaciones quirúrgicas para tensar los músculos de la vagina (vaginoplastia) o reducir la labia exterior (labioplastia). A menudo se realizan en contra de la opinión de los médicos que no ven necesidad de estos drásticos procedimientos.

Este tipo de procedimiento estaba reservado para mujeres que sufrían problemas médicos como incontinencia, malformaciones congénitas o lesiones derivadas del parto. Pero se ha puesto de moda el rejuvenecimiento vaginal y está al alcance de todas. La publicidad promete una mejora en la satisfacción sexual y en la apariencia.

Leroy Young, presidente de la Sociedad Estadounidense de Cirujanos Plásticos, reconoció que hay cada vez un mayor interés en este procedimiento. El especialista reconoció la gran demanda por parte de mujeres de todas las edades gracias a las campañas de publicidad de clínicas de todo el país.

Una muestra concreta de este interés fue la reacción que causó un artículo sobre el tema publicado en The New York Times. El texto se convirtió en la noticias más enviada por e- mail de todo el diario.

La operación, que cuesta entre 3.500 y 8.000 dólares, se realiza en menos de dos horas y no necesita hospitalización, lo cual no significa que no de problemas.

Una de las voces más críticas es Laura Berman, directora de la clínica Berman Center, en Chicago. La especialista señaló que muchas pacientes se han quejado de numerosas molestias. A diferencia de otras operaciones de cirugía plástica, esta modalidad puede dañar los órganos.

La sexóloga recomienda a las pacientes tomar medidas mucho menos drásticas, como realizar ejercicios Kegel para fortalecer el suelo pélvico.

Young, por su parte, señaló que trata de desalentar a la mayoría de las pacientes sobre algo que, en la buena parte de los casos, en su opinión es innecesario.

Incluso la industria pornográfica explicó que no hay una definición estándar de belleza para los genitales y que, en cualquier caso, los hombres tienen fantasías sobre la mujer y no sobre esa parte de su cuerpo.

Pero la publicidad en torno a estos procedimientos, junto con la moda de los minúsculos bikinis y la mayor difusión de material pornográfico entre el público femenino parecen explicar esta tendencia.

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