Critican ampliación del Consejo de Seguridad del G4

El embajador de Brasil Ronaldo Morra Sardenberg presentó oficialmente el proyecto que busca la entrada de Alemania, Brasil, India y Japón a un puesto permanente

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(EFE)

- Varios países de la ONU criticaron hoy el proyecto de resolución del Grupo de los Cuatro (G-4) para ampliar el Consejo de Seguridad, al considerar que sólo sirve a los intereses de los que lo promueven.



En el debate público que se inició hoy en el plenario de la Asamblea General, el embajador de Brasil, Ronaldo Motta Sardenberg, presentó oficialmente el proyecto de resolución en nombre del G-4 (Alemania, Brasil, India y Japón), todos ellos aspirantes a un puesto permanente en el Consejo de Seguridad.



El proyecto propone ampliar el Consejo de los 15 miembros actuales a 25, con seis nuevos miembros permanentes y cuatro no permanentes, tanto de países desarrollados como en desarrollo.



El Consejo está formado por cinco miembros permanentes con derecho a veto- China, EEUU, Francia, Reino Unido y Rusia- y diez no permanentes que se rotan por mandatos de dos años.



Motta Sardeberg dijo que la presentación de su propuesta de resolución constituye un "paso histórico", porque responde a la urgencia que han expresado los 191 países de la ONU de reformar el Consejo para que refleje el actual equilibrio de poderes.



Agregó que ampliar el Consejo en sólo miembros no permanentes, como propone la coalición de países "Unidos para el consenso" (UPC), ería "mantener el estatus quo actual y no hace nada para corregir los desequilibrios estructurales".



También rechazó que sea prematura la presentación de la resolución, como alegan muchas naciones, pues hace 12 años que los países miembros de la ONU debaten esta reforma.



El G-4 intenta someter a votación la resolución hacia el miércoles de la semana próxima, pero tiene previsto reunirse el domingo en Nueva York con algunos ministros de la Unión Africana (UA), para intentar limar diferencias.



Pero el apoyo de la UA va a ser difícil, ya que en su última cumbre en Sirte (Libia) propuso su propio proyecto de resolución, que se ha distribuido oficiosamente.



El proyecto africano preconiza una expansión a 26 de los miembros del Consejo, con seis miembros permanentes con derecho a veto y cinco no permanentes, con dos asientos en ambas categorías para el grupo de África en la ONU.



Este grupo cuenta con 53 votos en la Asamblea, que son indispensables para que cualquier proyecto de resolución pueda obtener la mayoría de dos tercios (128 sufragios) para poder adoptarse.



El embajador de Argelia, Abdalá Baali, dejó entrever que su grupo no cedería y que de momento sólo apoya su propia resolución, pues considera que las otras propuestas, la del G-4 y la de UPC, son "insatisfactorias", ya que perpetúan la "injusticia histórica" que ha sufrido siempre el continente africano.



Añadió que no están dispuestos a renunciar al derecho a veto, como propone el G-4, pese a considerarlo "anacrónico", pues creen que es "inaceptable" que los nuevos miembros permanentes no tengan el mismo privilegio que los actuales.



Para Bali, la propuesta de UPC, que prevé la ampliación a 25 miembros, pero sólo con mandatos de dos años renovables, tampoco satisface sus demandas, pues impiden que Africa tenga un puesto permanente.



El embajador de Pakistán, Muni Akram, quien se dirigió al plenario en nombre de la coalición UPC, rechazó rotundamente la propuesta del G-4 y aunque su grupo hizo circular su propia resolución, no la ha presentado oficialmente a la Asamblea General.



Akram se quejó de que la "reforma de la ONU ha sido secuestrada por un pequeño grupo que busca mayores privilegios para ellos mismos" y genera más divisiones que nunca entre los países.



Agregó que la resolución del G-4 se contradice con el principio de igualdad soberana de los Estados, ya que amplia el "club de privilegiados", mientras que los 180 miembros restantes de la ONU se convierten en "países de segunda clase".



Además, criticó que la propuesta "no es realista", pues no tiene posibilidades de prosperar, ya que en el última fase se requiere la ratificación de los cinco miembros permanentes actuales.



La resolución podría ser obstaculizada por los Estados Unidos, que sólo quiere la entrada de Japón como nuevo miembro permanente; o por China, que se opone precisamente a que Tokio obtenga el nuevo puesto.