Lula prepara cambios en su gabinete bajo presión

Las modificaciones en el Gobierno buscan fortalecerlo luego de las denuncias de corrupción que pone en jaque la administración

- Presionado por el desgaste provocado por denuncias de corrupción en el Partido de los Trabajadores (PT), el presidente Luiz Inacio Lula da Silva sentenció el lunes que quienquiera que cometa deslices en la organización o el gobierno "tiene que pagar" o, caso contrario, si resultare inocente, recibir certificado de idoneidad.

Lula convocó al partido que él fundó hace 25 años a "dar el ejemplo" y reiteró que será implacable en el combate a la corrupción.

El mandatario habló de la campaña anti-corrupción en que se ha empeñado mientras preparaba nuevos ajustes en su gabinete de ministros, a pocas horas de viajar el martes a Francia en visita oficial.

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Lula se reunió el lunes con ministros y dirigentes sindicales, de cuyas filas salió el nuevo ministro del Trabajo y aliado al PT, Luiz Marinho, designado el viernes, pero quien aún no ha prestado juramento.

También el viernes, el mandatario tomó el juramento a otros tres ministros --Salud, Comunicaciones y Minas y Energía-- y anticipó que entre lunes y martes culminaría los ajustes en su equipo de 34 miembros.

Los cambios implantados en los últimos días buscan no sólo fortalecer al gobierno, debilitado por las denuncias, al entregar las tres nuevas carteras al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), de centro, el más grande del país y el principal de los ocho que integran la coalición, sino además cubrir la vacante surgida en el Ministerio de Educación, cuyo titular, Tarso Genro, fue designado el sábado presidente del PT.

Genro sustituyó a José Genoino, quien renunció al cargo, sumándose al secretario general, Silvio Pereira y al tesorero, Delubio Soares, que habían renunciado el lunes y el martes respectivamente.

Los tres son el centro del peor escándalo de corrupción que involucra al PT en sus 25 años de historia, durante la cual enarbolaba la bandera de la ética y limpieza administrativa.

Genro ya anunció un arqueo completo de las finanzas del partido y la conformación de una comisión de ética que internamente investigue la conducta de los tres ex dirigentes.

"Le toca ahora al PT dar un ejemplo, un buen ejemplo. Si alguien cometió un error dentro del partido tiene que pagar", dijo Lula en un discurso frente a líderes sindicales en el palacio de gobierno.

Genoino, Pereira y Soares fueron señalados en una entrevista el 6 de junio por el diputado Roberto Jefferson, del Partido Trabalhista (Laborista) Brasileño (PTB), de mantener un esquema de sobornos de 30.000 reales mensuales (unos 13.500 dólares) a legisladores aliados para garantizar su voto a favor de proyectos del gobierno.

Jefferson, admitió que miembros de su partido recibían los sobornos, aunque ninguno de ellos lo ha aceptado.

Dijo, además, que recibió del PT más de un millón de dólares en ayuda para campañas electorales y que todo el esquema de sobornos y de asistencia financiera para las elecciones era conocido por José Dirceu, jefe de gabinete y mano derecha de Lula. Dirceu renunció el 16 de junio al no poder contener la avalancha de críticas de la oposición.

Y aunque las investigaciones no han determinado si hubo o no un pago o el origen de esos fondos, las versiones ganaron credibilidad al difundirse en el congreso documentos de una oficina del Banco Central mostrando millonarios retiros en efectivo en cuentas del empresario ejecutivo Marcos Valerio, señalado por Jefferson como el financista de la operación.

Al comparecer ante el Congreso, Valerio negó los pagos de sobornos, pero no explicó el destino de los millonarios retiros, a la vez que admitió haber sido en el 2003 fiador de un préstamo bancario para el PT, que había negado esa operación para después reconocerla.

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