La Confederación Sudamericana de Fútbol (CSF) ratificó que la final de ida de la Copa Libertadores entre los brasileños Atlético Paranaense y San Pablo se jugará en el Beira-Rio de Porto Alegre, pese a la insistencia del Paranaense de usar su sede de Curitiba, que no reúne las exigencias del reglamento.
"Hoy (lunes) enviamos de nuevo una nota a los responsables de ambos equipos: el partido se juega en el Beira Rio de Porto Alegre que reúne todas las condiciones de seguridad para una final de Copa Libertadores", reveló a la AFP el portavoz de la Confederación, Néstor Benítez.
"Tanto la Conmebol como la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) están obligadas a velar por la seguridad de los hinchas. ¿Quién se responsabiliza si ocurre una catástrofe?", se preguntó Benítez en diálogo con Ansa.
De esa forma, el portavoz se refirió a la insistencia de la dirigencia del Atlético Paranaense que hasta hoy intentó en vano retener la localía del primer partido final en su estadio de Curitiba, con capacidad para 25.000 espectadores.
Y esto pese a que su dirigencia mandó a construir graderías provisorias para tratar de completar los 40.000 sitios exigidos, como mínimo, para una final de este certamen. "Es la primera vez que encontramos una resistencia manifiesta a los reglamentos de la Confederación", concluyó el dirigente de la Conmebol.