Polleras bien cortas, cuerpos sudados y gritos de desahogo recorren el mundo en el circuito de tenis. Los fanáticos del tenis no sólo miran su juego sino que se deleitan con su belleza, que pasea por los courts.
Sin duda, el símbolo de las tenistas-modelos fue Anna Kournikova que, aunque en las canchas defraudaba, vendió (y aún vende) miles de dólares con su imagen.
Ayer, otra rusa destronó a Kournikova del lugar de reina del circuito: María Sharapova es la elegida por los hombres que siguen los partidos del WTA.
Sharapova, nacida en Nyagan, en la región de Siberia, hace apenas 18 años, no sólo aporta al mundo del tenis con sus gritos y su belleza, sino que es una jugadora de clase y en la actualidad es la número dos del mundo.
La eslovaca Daniela Hantuchova le pelea el trono, aunque aún le falta mayor vuelo en lo deportivo. Con 22 años y casi u$s3 millones ganados en su carrera, puede seducir a cualquier fanático del tenis. En Roland Garros ya pasó a la segunda ronda, para alegría de la platea masculina.
Por supuesto, la Argentina aporta lo suyo. Gisela Dulko es una de las más bonitas y prometedoras tenistas del circuito, capaz de sacar varios suspiros masculinos entre set y set. Además, tiene apenas 20 años y mucho futuro por delante. Ahora, con una figura de unos 55 kilos, avanza en París.
Otras dos que rankean muy bien en el top five de las más sexys de Roland Garros son Elena Dementieva y Flavia Pennetta.
La rusa todavía no cumplió los 24 años y es una verdadera belleza, algo a lo que las rusas del circuito nos tienen acostumbrados. Sin duda, Rusia se lleva el premio al país que más "aporta" en los courts. Es más, algunos nombran a Anastasia Myskina como otra diva de la raqueta, aunque son los menos.
El caso de la Pennetta es particular: tiene un dueño que también lleva raqueta. Su novio es el mallorquín Carlos Moya, que descubrió a esta joven italiana de 23 años, que ya acumula tres títulos en su carrera.
Con 18 años, la serbia Ana Ivanovic rompe con el molde de las tenistas rubias y lindas. Su pelo largo y oscuro y sus labios carnosos la hacen una morocha distinta dentro del circuito.
Las ausencias de Jelena Dokic y Serena Williams privan a este certamen de dos mujeres que empuñan con pasión la raqueta. La norteamericana tiene una figura imponente y nunca duda en fotografiarse con poca ropa, y con diseños exclusivos. La serbia también derrama belleza en el circuito, pero no estará en París.
A no dudarlo, Roland Garros es un certamen perfecto para mirar buen tenis y, de paso, para disfrutar de las deportistas más sensuales del deporte blanco.