El prefecto (gobernador) de Roma, Achille Serra, propuso la creación de una "zona roja" en la capital de Italia, tal como los que existen en Hamburgo, Amsterdam o Bangkok, para controlar la prostitución.
El funcionario subrayó que el fenómeno escapó del control de las autoridades y que esto provocó protestas de los ciudadanos.
"La capital necesita un 'barrio rojo' (o sea una zona aislada y exclusiva para concentrar la prostitución)", declaró Serra al diario La Repubblica.
"Una zona protegida donde poder ejercer la profesión más antigua del mundo sin provocar disturbios a los residentes. En Italia la prostitución no es un delito, lo que no significa que se debe continuar con la ficción de que no pasa nada. El espectáculo ofrecido por las prostitutas y transexuales es indecente y ofensivo", explicó el prefecto.