Alguna vez se cruzaron por la calle. Alguna vez se enamoraron. Alguna vez se casaron. Alguna vez se pelearon. Hace muy poco se divorciaron y comenzaron una nueva vida separados, pero con notables similitudes. Veamos qué han hecho Cristian Castro y Gabriela Bo.
Tras la escandalosa pelea, Gabriela voló a Buenos Aires para cumplir su sueño y pedir trabajo como actriz. Consiguió su cometido y al poco tiempo debutó en ?Sangre Fría?, el ciclo de terror que produjo Ideas del Sur.
Mientras, Cristian volvía a los estudios para comenzar a grabar lo que hoy es su nuevo disco y que por su título ??Hoy quiero soñar?- parece un mensaje.
En sus aspectos amorosos, ambos dieron pasos paralelos: Cristian se reencontró con Valeria Liberman en Miami ?su ex novia a la que había dejado prácticamente plantada en la boda-, y Gabriela Bo comenzó a salir con Juan, un empresario del rubro pesquero del que se enamoró inmediatamente.
Al poco tiempo decidieron formalizar sus relaciones: Cristian se casó con Valeria en una fastuosa fiesta realizada en un hotel cinco estrellas. Gabriela se mudó definitivamente a la casa de su novio, que no implicó un casamiento, pero comparten el techo.
A fines de 2004 los rumores de embarazo acosaban a la pareja Castro-Liberman que a cada momento se encargaba de desmentirlo. En tanto, Gabriela Bo afianzó su relación con su novio y pasó las fiestas con su familia y regalándoles a todos un pase libre para ir a los partidos de Boca que se jueguen en la Bombonera.
Los medios del espectáculo llenaron sus tapas con el gran anuncio: Cristian será papá. La Bo no se quedó atrás y a mediados de enero le confirmó al mundo que estaba esperando un hijo.
En lo único que no coincidieron es en el sexo de sus futuros hijos. Cristian va a tener una nena, a la que llamará Simone y Gabriela dará a luz a Santiago.
Pero después de estas noticias, volvieron a coincidir, ya que ambos compraron sendas casas, sólo que el cantante accedió a una mansión en Coco Plum y la Bo está terminando de refaccionar su departamento de Palermo.
Esperemos que en la fecha de los partos no coincidan, porque ya será demasiado.