A la venta los secretos más íntimos de Marlon Brando

Varias pertenencias del fallecido astro serán subastados en Christie's. El guión anotado de 'El Padrino' es uno de los objetos más preciados de la puja

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(EFE).- El actor estadounidense Marlon Brando fue siempre muy celoso de su intimidad, pero ahora, gracias a una subasta de sus objetos personales, los admiradores del filme "El Padrino" podrán adquirir una copia del guión con sus anotaciones.

Es uno de los múltiples manuscritos de Brando que la casa de subastas Christie's pondrá a la venta el 30 junio en Nueva York.

La puja sería, posiblemente, la peor pesadilla para alguien tan amante de la soledad como Brando, que pasó sus últimos años de vida recluido casi por completo en su mansión de Hollywood.

Pero para la casa de subastas y para los herederos del actor que se beneficiarán de esta venta, se trata de una bendición que se espera supere el millón de dólares en ventas.

Para el resto, la exhibición de estos objetos del 7 al 10 de junio en Los Angeles y del 24 al 29 en Nueva York ofrecerá una extraña oportunidad de acercarse a su héroe por última vez, a través de los objetos que en algún momento fueron parte de su vida.

Brando falleció en julio de 2004 a los 80 años tras una carrera brillante en la que se cuentan algunos de los filmes más importantes de la historia del cine estadounidense.

Más allá de una estrella, Brando se convirtió en una leyenda alimentada por trabajos como el de Don Vito Corleone en "El Padrino" (1972), su grito de "Stella" en "Un tranvía llamado deseo" (1951) o el apaleado Terry Malloy en "On the Waterfront" (1954).

También los hubo flojos, por no decir malos -productos indignos de su talento- como su papel del inquisidor Tomás de Torquemada en "Christopher Columbus: The Discovery" (1992) o los excesos interpretativos como el doctor Moreau en "La isla del doctor Moreau" (1996).

O simplemente rentables, como el del padre de "Superman" en la película del mismo título que en 1978 comenzó una saga millonaria del todopoderoso hombre volador.

Cualquiera de ellos está presente en la subasta. La túnica malva que usó en "Superman", el certificado de su candidatura al Oscar por "On the Waterfront" o los regalos que recibió de Val Kilmer, su compañero de reparto en "La isla del doctor Moreau". Todo está ahí.

La colección procede de la casa de Brando en Los Angeles (California), la mansión en la que fue vecino de otro mito de Hollywood, el actor Jack Nicholson.

De allí salió la mesa de futbolín a la que tanto cariño tenía el actor que, por otra parte, era poco aficionado a otros deportes que no fueran de mesa.

O sus álbumes fotográficos del colegio de su Omaha (Nebraska) natal, donde sus profesores nunca apreciaron el talento para la interpretación de este joven al que llamaban "Bud".

Objetos relacionados con su pasión por la cultura de los indios en Estados Unidos y multitud de instrumentos musicales, desde bongós y congas hasta armónicas se suman a esta colección personal, ahora a la vista de todos.

Pero de esta limpieza de armario de la mansión del actor, lo que más ha cautivado el interés de coleccionistas y curiosos son los manuscritos en poder de Brando.

Se trata de una colección de cartas que prueba lo más obvio: todos querían trabajar con él.

"Estoy seguro de que eres el actor que puede hacer 'El Padrino'", le decía el escritor estadounidense Mario Puzo en una misiva para que aceptara el personaje central de su más conocida obra literaria.

No era el único autor en busca de su actor. La colección a subasta incluye una carta del poeta y novelista estadounidense Jack Kerouac en los mismos términos.

"Estoy rezando para que compres "On the Road" y hagas la película", le imploraba el maestro de la llamada generación "Beat".

A Puzo le costó convencer al maestro pero se salió con la suya con un filme que, bajo la dirección de Francis Ford Coppola, le trajo el segundo Oscar, una estatuilla que nunca fue a recoger.

Kerouac no pudo decir lo mismo. Su misiva, de un genio a otro, nunca fue respondida.

Ahora esa carta escrita a máquina con la firma de Kerouac y el nombre de Brando puede salir a la venta por unos 7.000 dólares, y es uno de los objetos más cotizados de la subasta.

Todos estos objetos, sin embargo, no consiguen explicar la transición del maestro del "método" de actuación.

Y es que el mismo actor que llenaba sus guiones de anotaciones acabó convertido en una figura subida de peso que ni llegaba a aprenderse el diálogo de sus últimos filmes. Los últimos libretos, apenas abiertos, dan buena muestra de ello.

Pero, claro está, no lo explican.