(NA) -- La cantante de cumbia santafesina "Dalila" fue asaltada en su domicilio de la ciudad de Rosario por un delincuente que la despojó de 80 mil pesos en efectivo, y a raíz del hecho, fueron detenidos cuatro albañiles y un contratista que trabajaban en el lugar.
El asalto -que trascendió esta mañana- se produjo ayer en el domicilio situado en la calle Superí 1168, del Barrio Alberdi, y tuvo como víctima a Dalila Molina Chanquia, de 34 años, conocida en el mundo de la movida tropical por Dalila, o por su slogan: "La diosa del verbo amar".
Según su propio relato, todo se inició cuando la cantante, tras dejar a sus hijos en un remís para que fueran a la escuela, entró a su casa y atendió el teléfono.
En ese momento, escuchó unos gritos provenientes de la cocina y acudió al lugar, pensando que su hermano, que se desempeña como su cocinero, discutía con otro de sus asistentes.
Al entrar a la cocina, se encontró con su asistente tirado en el piso con la cabeza ensangrentada, junto a su hermano, a uno de los cuatro albañiles que realizaban modificaciones en el garage de la casa, al contratista de la obra y a un desconocido con anteojos oscuros, que la apuntaba a todo el grupo con un arma de fuego.
El delincuente, descripto como "morocho y de pelo corto" amenazó a la cantante con su arma y le exigió que le entergara dinero.
"Me dio un empujón, me puso una mano en la cabeza y me dijo: dame la plata o te mato", relató Dalila, en declaraciones a un diario local.
La mujer negó tener dinero, pero ante la insistencia del delincuente, quien le dijo que sabía que en la casa "había plata", fue hasta un cajón de su habitación y tomó los 80 mil pesos que tenía allí para pagar algunas deudas y concretar un "negocio".
Inmediatamente, el delincuente encerró a la damnificada en una habitación y desde la misma, ella escuchó cómo el sujeto le comunicaba a un cómplice que el robo había terminado.
Horas después, la cantante apuntó sus sospechas hacia el contratista y los cuatro obreros que trabajaban en la casa.
Entre otras causas, la cantante indicó que tres de los obreros, que se encontraban en el garaje y no fueron inmovilizados por el delincuente, detuvieron por unos instantes a su cuñada, cuando intentaba ingresar a la casa.
"Pará, que no se puede entrar y quedate quieta", le dijo a la mujer uno de los albañiles, con voz imperativa, a pesar de la excusa poco convincente.
Por otro lado y cuando la dueña de casa se encontraba sumida en una crisis nerviosa, el contratista de la obra le dijo que se tranquilizara porque ya había llamado al Comando Radioeléctrico desde su celular, pese a que más tarde constató que la Policía no había recibido comunicación alguna.
Efectivos de la comisaría décima, con jurisdicción en la zona, demoraron a los albañiles y al contratista, y los llevaron a la seccional.