Ya es posible cumplir el sueño de la isla propia

Si bien en el mundo algunas se venden por unos cuantos millones, en la Argentina se pueden adquirir a costos más accesibles. Conozca las ofertas para tener un paraíso

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La tendencia empezó en Estados Unidos. Las inmobiliarias norteamericanas vieron la veta comercial y comenzaron a vender, primero por lotes y finalmente, decidieron poner el cartel "on sale" en paradisíacas islas.

Los primeros en comprar fueron los magnates norteamericanos, pero la movida se extendió a Europa y también, a la Argentina.

Así, los argentinos empezaron tímidamente a tener la posibilidad de adquirir su porción de isla en los ríos locales, sin necesidad de poner un piso de u$s2 millones, que era el monto inicial valuado por el mercado inmobiliario norteamericano.

Aunque los terrenos en las islas del Paraná y Río de la Plata están en venta desde hace más de 30 años, ahora también se venden parcelas productivas y, por otro lado, urbanizaciones al mejor estilo country.

?En determinado momento se compraban islas sobre el río Uruguay. El lecho del Uruguay tiene agua más cristalina?, relata Juan Carlos Tocco, empresario inmobiliario de Tigre, quien años atrás vendió unos cuantos islotes sobre los lechos del Uruguay.

Según Tocco, las islas se tasan en función de las tierras y del valor agregado que posean: no es lo mismo tierra virgen que un terreno con mejoras.
?Los valores de los lotes son diversos porque varían en función de lo que tienen: casas, zanjeo, diques, sistema de dragado?, explica el especialista, que se dedica también a forestación.

De manera similar opina Carlos Samek, titular de Samek propiedades. ?Hablar de precios en islas es un tema bastante complicado: en principio, en muchos aspectos es muy similar al mercado del continente, hay zonas mejores y otras peores, ríos anchos, arroyos muy pequeños, lotes grandes y chicos aptos para una cosa u otra y un poco todos esos factores componen el valor de las propiedades en la isla?.

Según los datos de Tocco, la hectárea en el Delta oscila entre los 150 y 800 pesos en tierra virgen y también según la ubicación. El empresario vendió islotes frente al desaguadero grande del río Uruguay, por ejemplo. También hay parcelas de 1500 pesos la hectárea.

Según Samek, en urbanizaciones privadas como Isla del Este, en el Canal del Este, el valor está del metro cuadrado ronda los 90 dólares para lotes de 600 m2. Aproximadamente, lo mismo para el desarrollo de la Isla Santa Mónica en el Río San Antonio, que es una urbanización con servicios y propiedades.

Otro de los factores que condicionan la ubicación del terreno en un islote es si el propietario tiene o no embarcación propia. Por lógica, aquellos que no poseen transporte fluvial privado, eligen zonas cercanas al continente, lo que también encarece un poco el valor de la propiedad.

Los agentes inmobiliarios de la zona norte del Conurbano confirmaron a Infobae.com que la zona predilecta para el público amante de la vida isleña es Tigre y San Fernando; en general, se trata de compradores mayoritariamente porteños, que buscan la paz y tranquilidad del fin de semana rodeados de agua.

Paraísos en el mundo
Además de la Argentina, islas en venta hay también en Bahamas, Canadá y el Mediterráneo, tres de los lugares top para comprar una propiedad isleña.

Según Gudgell Properties, una inmobiliaria de Washington especializada en las islas San Juan, la mayoría de los hombres mataría por tener su propio islote, o al menos, una porción.

Los millonarios del mundo han encontrado, así, una nueva meta para sus inversiones: se trata de adquirir propiedades en islas, la mayoría con alguna infraestructura montada, como hoteles, puertos y centros turísticos.

La tendencia movilizó, por ejemplo, al empresario de los medios Ted Turner, quien compró un título de propiedad de Saint Phyllis, un islote en Carolina del Sur. El billonario británico Richard Branson se hizo de Necker, unos bellos arrecifes en el Mar Caribe.

La revista Forbes ha catalogado las islas privadas no sólo más fascinantes, sino también las más caras. Una de ellas es la isla de Ferradura, en la Bahía de San Miguel, cerca de las costas españolas. La publicación la cotizó en 45.5 millones de dólares.

También en Europa, otra opción es la isla de Santo Stefano, bajo la tutela italiana. El pueblito de Santo Stefano es antiguo y pintoresco, pero ser el propietario de un poco de tierra implica unos 26.3 millones de dólares.

El mar Caribe también tiene lo suyo. Little Ragged Island, en las Bahamas, cuesta unos 20 millones de dólares unas 283 hectáreas. El Cayo del Diablo, unos 5 mil millones las 47 hectáreas.

Soñar con estas islas sale muchísimo menos. Comprarlas en la Argentina, también.

Denise González Eguilior
deguilior@infobae.com