Scotiabank inicia una millonaria demanda contra la Argentina

El banco de origen canadiense, que se retiró del país en lo peor de la crisis, acusa al Estado de tomar medidas que afectaron a su filial local

El Scotiabank demandó a la Argentina por 600 millones de dólares ya que entiende que el Estado adoptó medidas para salir de la crisis económica que perjudicaron la estabilidad financiera de su filial.

El banco asegura que acciones expropiatorias y discriminativas causaron la pérdida total de su inversión en la filial Scotiabank Quilmes, cuya licencia fue revocada en agosto de 2002.

El Banco envió el aviso después de que el Gobierno argentino no respondiera a tres pedidos escritos hechos por el Scotiabank durante los últimos 18 meses con la idea de llegar a un acuerdo amigable.

Scotiabank ahora manda la discusión a un arbitraje según los términos del tratado de Promoción y Protección de Inversiones firmado por la República de Argentina y Canadá en 1991.

El panel de arbitraje será comprendido por un candidato del Banco, uno del Gobierno de la Argentina y una tercera persona elegida por ambas partes.

Esta es la primera vez en los 173 años del banco en que interpone una demanda de esta naturaleza. Los medios canadienses que replican la noticia aseguran que la entidad y sus accionistas experimentaron significativos daños y por ello intentan ahora tener una compensación.

Aunque los detalles completos del reclamo no son públicos, Scotiabank alega que las acciones argentinas violaron la protección del tratado contra la expropiación de inversiones sin la compensación y la protección contra el tratamiento discriminatorio.

Las acciones expropiatorias incluyen la conversión obligatoria de los depósitos y préstamos en dólares en pesos y a tasas de cambio diferentes. Aunque el gobierno prometiera la compensación en bonos del estado, Scotiabank Quilmes nunca recibió esos títulos.

Además, Scotiabank alega que el Banco Central discriminó al Scotiabank Quilmes ya que no le permitió pagar una nota de mediano plazo aunque la entidad tuviera fondos para hacerlo. Por consiguiente, la confianza en la capacidad del SBQ de pagar sus obligaciones se vio perjudicada con severidad

En igual sentido, dice que el Banco Central no le garantizó al Scotiabank Quilmes una ayuda financiera igual a la de los bancos de capitales locales para compensar la liquidez perdida tras las acciones del Gobierno en medio de la crisis económica.

Fuentes del sistema bancario revelaron a la agencia de noticias Télam que las negociaciones entre el Banco Central y el Bank of Nova Scotia, el tercer banco en importancia de Canadá, nunca se interrumpieron desde la implementación del corralito en diciembre del 2001, y continuaron aún luego del retiro del Scotiabank.

Las mismas fuentes afirmaron que ya existe un expediente judicial, a partir del reclamo del grupo canadiense.

El corralito y la devaluación que terminó con la convertibilidad provocaron una grave crisis en el sistema bancario, y en agosto del 2002 el Scotiabank concluyó en forma abrupta sus negocios en la Argentina.

Finalmente, las 90 sucursales y 1.600 empleados del Scotiabank fueron distribuidas entre los bancos Comafi y Macro-Bansud, ambos de capitales argentinos.

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