Estos padres no parecen estar listos para reservar un tiempo en el que enseñar a sus hijos los modales básicos de la vida cotidiana. Al mismo tiempo son negligentes sobre cómo les va en la escuela, y demás cuestiones "de obligación". Lo que constituye una creciente preocupación en Reino Unido fue puesto en el tapete por la secretaria de Educación británica, Ruth Kelly, cuya gestión el último año se dedicó a las responsabilidades y derechos de los padres.
Miembros de la Asociación de Maestros se quejaron de que los padres esperan que la escuela imparta a los chicos todo tipo de entrenamientos básicos, aunque por otro lado no dejan de darle a los hijos permisos para hacerse nuevos looks en el cabello y body piercing o vestir ropas a la última moda.
El problema radica en que los chicos crecen con doble moral, o al menos dos discursos diferentes. Temerosos de sus propios hijos, temerosos de los límites, los padres adornan a sus niños de toda edad como quien adorna al perro cuando lo saca a pasear. Les compran la ropa con el mismo fetichismo con que compran camperitas de su equipo preferido para sus mascotas caninas, afirman los expertos en Educación citados por la prensa británica.
?Modales en la mesa, comidas, requisitos sociales, tests antidóping, consejos sobre sexo y contracepción, son responsabilidad de otro", dijo a la revista "Female First" una maestra. Los padres se han vuelto "más dependientes de la intervención institucional, y no quieren proveer siquiera la educación más básica a sus propios hijos.
Ellos "quieren tener 'mini adultos' de tres años", denuncia Surman, un maestro que cerró con una conferencia un encuentro anual de la asociación antes mencionada.
Además, se quitan responsabilidades y endilgan a otros la carga porque justamente para ellos los hijos son un peso que interfiere con sus propias vidas. Peor aún, este tipo de padres suele mostrar a sus niños, desde el moisés hasta la graduación, como si fueran objetos de su realización. Son los padres que exigen visitas y regalos para sus recién nacidos, los mismos que a la edad del jardín sacan 320 fotos con cámara digital sólo para enviar por mail a sus amigos, y luego regodearse con su reacción. Para decir "tengo un hijo canchero y soy buen padre".
Son los que les dan los gustos todos, porque total en la escuela les enseñan "lo otro". Los padres de la imagen, que permiten tatuajes, aros en el cuerpo, ropa sólo de marca y demás fetiches de la infancia y la adolescencia. Pensando en el adorno, la caracterización, de lo que en realidad es un ser humano que necesita crecer con modales, con valores, con justa conciencia del bien, del mal y de lo superfluo.
El diario indio New Kerala recoge un cable de UK News, en el que los vínculos entre padres e hijos rozan una peligrosa nueva veta en la posmodernidad.