La única heredera de de la foturna de su abuelo Aristóteles Onassis es lo que ella quiere. Vive guardando un bajo perfil con lujos pero sin excentricidades.
Y si sólo ahora llama la atención es porque con 20 años contraerá matrimonio con su novio diez años mayor que ella. El brasileño Álvaro Afonso de Miranda Neto, es divorciado y tiene una hija y a los dos los une la pasión por los caballos.
"Doda", como le dicen, ganó medallas de bronce en salto ecuestre en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96 y Sydney 2002. La heredera también es una apasionada por la equitación y entre sus pocas ambiciones está el tener un criadero. Juntos, tendrán que sobrevivir a las dos cargas que conlleva el apellido Onassis: riqueza y tragedia.
Desde el momento en que comenzó a circular el rumor de este idilio, la prensa brasileña se encargó de recordarle la maldición que corre por su sangre. Se acordaron de que su madre, Christina, vivió en Río de Janeiro una temporada, junto al jugador de polo Paulo Fernando Marcondes Ferraz. El romance no prosperó porque ella quería casarse y él no.
Pero el caso de Athina y "Doda" parece ir por otro camino, que lleva directo al altar. El deportista siempre se mostró muy enamorado de ella y ha destacado "su inteligencia, simplicidad y equilibrio, a pesar de todos los problemas a los que ha tenido que enfrentarse".
Los cercanos consideran a "Doda" como un hombre serio y correcto, pero su mujer tiene otra opinión. "Él no tiene dinero y no puede mantener su carísima afición a los caballos. Ella puede comprarle lo que quiera, yo no", dijo la actriz y ex modelo Sibele Dorsa. La herencia de Athina incluye bienes raíces de lujo en Londres, París y Saint Moritz, además de la isla Skorpios, en Grecia, y de una serie de inversiones celosamente mantenidas en secreto por la empresa suiza KPMG.
Obviamente, no sólo los ojos de "Doda" están puestos en Athina. Sus fiduciarios griegos, su padre y la prensa la han seguido desde pequeña.
Cuando primero se supo de su romance con este equitador brasileño, antes de recibir la herencia y ser mayor de edad, se dijo que su padre habría estado furioso. Le preocupaba que fuera un cazafortunas, la misma acusación que, paradójicamente, recayó sobre él cuando se casó con Christina Onassis. Sin embargo, con el tiempo el padre parece haber aceptado al medallista olímpico.
"Doda" y Athina se conocieron en una competencia ecuestre, en España. El brasileño estaba deprimido. Acababa de ser abandonado por su mujer, que no se acostumbró a la vida en Bélgica, donde residían por su deporte. Los equitadores conversaron un rato e intercambiaron números telefónicos.
Comenzaron a hablar casi diariamente y la relación se fue fortaleciendo. Athina se compró una casa en Bruselas y pasa ahí la mayor parte del tiempo, con sus caballos. De vez en cuando, aunque cada vez con más frecuencia, Athina y "Doda" viajan a Brasil, donde el equitador pasa tiempo con Viviane, su hija de cuatro años.
En Sao Paulo, poco antes de recibir su herencia, Athina se hizo una lipoescultura. Aprovechó de celebrar el carnaval y luego darse un paseo por el quirófano del médico Ricardo Lemos. Su novio la acompañó, pero ninguno dijo nada a la prensa. Hace un año, el carioca negó planes de boda, pero hace unos días dijo lo contrario al diario Extra, de Brasil. "Vamos a casarnos en Sao Paulo, tal vez en noviembre", admitió "Doda".
¿Sabrá Doda que se ha dicho que la joven quiere donar todo su dinero a instituciones de caridad y quedarse con 20 millones de dólares lo que resulta suficiente para vivir tranquila y construir el criadero de caballos que tanto quiere?.
Sin embargo, habrá que ver si hará eso cuando reciba los 2.100 millones restantes de su herencia y pueda ser presidenta de la Fundación Onassis, cuando cumpla los 21. Tal vez, en su caso, quedarse sin dinero sea la clave de la felicidad.