Desplazaron a la empresaria más influyente de los EE.UU.

Carly Fiorina, titular de Hewlett Packard, debió dimitir de su cargo. Es la ejecutiva que esperó al Presidente Kirchner cuando visitó el país

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(EFE) -

Tras casi seis años al mando de Hewlett-Packard, una de las mayores empresas tecnológicas del mundo, Carly Fiorina se vio forzada el miércoles a dejar su cargo de presidenta ejecutiva, medida que fue inmediatamente celebrada por Wall Street.



Fiorina, que llegó a HP en julio de 1999 tras ocupar la presidencia de Lucent Technologies, fue la primera mujer en ser presidenta de una de las 30 compañías que componen el Dow Jones de Industriales y el primer ejecutivo no formado en HP en llegar al puesto más alto de la empresa.



"Aunque lamento que el consejo y yo hayamos tenido diferencias respecto a cómo llevar adelante la empresa, respeto su decisión", señaló en un comunicado Fiorina, sin duda alguna la mujer más poderosa en el ámbito empresarial estadounidense.



Fiorina se retira de la compañía con una compensación de 21 millones de dólares, será reemplazada de manera interina por el gerente de finanzas Robert Wayman como gerente general y por Patricia Dunn, directora de la empresa, como presidenta no ejecutiva de la compañía.



La renuncia forzada de Fiorina fue una sorpresa para los analistas de Wall Street, que no dudaban del respaldo del consejo al trabajo de la ejecutiva pese a las fuertes críticas de los expertos y de una buena parte de los accionistas de la empresa.



Los críticos destacan que desde que Fiorina asumió la presidencia de la empresa sus acciones han bajado un 50 por ciento, que hoy en día se negocian un 70 por ciento por debajo del máximo histórico del año 2000 y que durante su gestión HP perdió el liderazgo en el mercado de ordenadores personales a manos de Dell.



Pero lo que más problemas le trajo a Fiorina fue la compra del fabricante de ordenadores Compaq por unos 19.000 millones de dólares, operación anunciada en septiembre del 2001 y completada un año más tarde.



Muchos analistas y accionistas (entre ellos los propios hijos de los fundadores de la empresa) se opusieron a esta compra ya que no creían que se pudiera mejorar los márgenes de beneficios de la división de ordenadores mediante el aumento de su tamaño.