EFE.- Las llamas fueron controladas en el balneario de La Coronilla, tras arrasar los balnearios de Punta del Diablo y Santa Teresa, ubicados a unos 300 kilómetros al noreste de Montevideo.
Más de 700 personas entre bomberos, militares, funcionarios públicos y vecinos voluntarios participaron en las tareas de lucha contra las llamas que incluyeron helicópteros, aviones fumigadores y diversa maquinaria para abrir cortafuegos.
Unos 50 bomberos llegados desde Brasil colaboran en las tareas de extinción de las llamas, que destruyeron más de 60 viviendas y locales comerciales, pero no ocasionaron víctimas ni heridos.
Un hombre fue detenido en Punta del Diablo y tres más en La Coronilla como presuntos responsables del inicio de los incendios.
Los cuatro estaban dedicados a la quema de basura tras limpiar terrenos y viviendas, lo que está especialmente prohibido debido al alto riesgo de incendios forestales por las altas temperaturas del verano y la sequedad de los terrenos.
Más de 1.400 hectáreas de bosques fueron destruidas por las llamas que obligaron a la evacuación de unas 2.000 personas, mientras que otros 5.000 turistas, entre ellos muchos argentinos, que descansaban en la zona afectada por el incendio abandonaron el lugar por razones de seguridad.
El presidente uruguayo, Jorge Batlle, felicitó públicamente a los bomberos y militares que "arriesgando sus vidas lucharon con toda voluntad contra el fuego" y, además, agradeció el apoyo de las autoridades brasileñas y el ofrecimiento de ayuda desde Argentina.
Este es el segundo gran incendio forestal de la temporada veraniega en Uruguay.
El primero, desatado la semana pasada, destruyó unas 20 viviendas y 500 hectáreas de montes en el balneario La Esmeralda, también en Rocha y distante a unos 20 kilómetros del nuevo incendio.
Un hombre de 59 años que prendió una fogata para quemar basura en el fondo de su casa originó el incendio, fue procesado y encarcelado.
Toda la zona este del Uruguay, que recibe a miles de turistas locales y extranjeros que pasan sus vacaciones de verano en la costa atlántica uruguaya, se encuentra bajo amenaza de incendios forestales debido a la sequedad de los terrenos.