Un travesti murió al inyectarse aceite para autos en sus piernas con el objetivo de endurecer sus pantorrilas, pero la sustancia le obstruyó sus arterias pulmonares y le impidio respirar, informaron fuentes policiales.
La víctima, identificada como Néstor Fabián Alcaraz, de 33 años, quien se hacía llamar "Gladys", ejercía la prostitución y además trabajaba en la municipalidad de la capital puntana beneficiada por el Plan de Inclusión Social.
Gladys, que convivía con su pareja -otro travesti- en la calle Europa al 900, "se habría inyectado cerca de medio litro de un material oleoso en cada una de sus piernas", dijo a Télam el jefe de relaciones policiales, Gerardo Battistella.
"Esta tarea es muy común entre los travestis y consiste en inyectarse el líquido en un vaso conductor grande y luego tapar el orificio con un pegamento para evitar que se salga", destacó el jefe policial.
Para ese cometido, "los travestis utilizan siliconas, pero por su precio, también optan por usar aceite lubricante de automóviles que cuanto más diluida sea la sustancia, es más peligrosa y si el aceite utilizado es usado, es más grave aún", opinó el médico policial.
La operación habría estado a cargo del "novio" del transexual, pero al poco tiempo, Gladys empezó a sentirse mal y su presión arterial descendió abruptamente, por lo que fue llevado al Complejo Sanitario San Luis, donde falleció horas después.