El joven perdido durante once días en Bariloche realizó esos ejercicios en los momentos más críticos
Practicar Tai Chi le permitió a Nahuel, de 17 años, distenderse en los momentos más críticos de sus once días perdido en Bariloche, cuando debió soportar temperaturas bajo cero, pocas horas de sueño y ausencia de alimentos.
La técnica oriental fue tan imprescindible para él como la compañía de su perra, Reina.
"Es una satisfacción muy grande poder volver y en 24 horas reponerme después de estar 11 días solo en un cerro. No es tan traumático, pero es notable. Por eso, les agradezco también a todas las personas que trabajaron en la búsqueda. Siempre pensé para adelante", expresó Nahuel González Canosa en una conferencia de prensa.
El joven fue encontrado el jueves por rescatistas, luego de estar 11 días extraviado en el "Valle de los Perdidos", paralelo al "Valle de Challhuaco", por el cual había salido a caminar junto a la perra de su abuela, llamada "Reina", una cocker de 9 años.
"Esto cambia mucho el pensamiento y el modo de ver las cosas, pero no se puede explicar, porque es un sentimiento de cada uno, que no se podría compartir, esto es algo muy profundo", enfatizó.
Asimismo, el muchacho también destacó la colaboración de la intendencia de La Plata, la ciudad en la que reside, y de la gobernación de la provincia de Buenos Aires, como así también al personal de Gendarmería Nacional y de Guardaparques, entre otros.
"No hay palabras para agradecer todo esto", comentó el chico, quien en la conferencia de prensa estuvo acompañado por la perra "Reina".
El muchacho sostuvo que pasó un día en un peladero, luego varios -cerca de nueve- en el arroyo "La Tristeza", y durante todo ese tiempo durmió sobre rocas, a la intemperie.
"Primero tuve un poco de angustia, pero miedo nunca. Muchas cosas circulan en la cabeza de uno", indicó.
Durante los días en que estuvo desaparecido, el chico tomó agua de un arroyo, pero no pudo alimentarse de hierbas de la zona, porque no las toleró.
Siempre hacia el este
El lugar, según Nahuel, está bien señalizado "de ida", pero no así para encontrar el camino de regreso.
Sobre su convivencia con la perra "Reina", Nahuel reconoció que cuando la cocker se lastimó las patas, no pudieron avanzar demasiado, por lo que cuando estaban juntos procuraban darse calor mutuamente "para pasar el frío de manera más fácil".
"Intenté ir siempre hacia el este, para ver planicie, pero volví a la cordillera, porque me mareé. Vi los helicópteros, pero ellos no me veían a mí, pese a que moví la campera. Sabía que me iban a encontrar, pero no en qué condiciones", relató.
El adolescente aseveró que "no tenía idea" de dónde estaba perdido, pero no pudo encender fuego, ya que no tenía ningún elemento a mano.
Cuando vio a los brigadistas que lo encontraron, Nahuel reconoció que "no fue emocionante", pero sí agregó que "por lo menos podía entregarle la perra a mi abuela, que me la había encargado".
En tanto, sostuvo que siempre pensó que "de alguna forma" iba a salir del cerro, pese a que el obstáculo más duro que debió sortear fue el frío y si bien señaló que "gritó" en varias ocasiones, no lo escucharon y él tampoco pudo percibir la presencia de ningún rescatista.
"Lo más lindo de ese lugar es el silencio y la paz que hay. Por eso no es tan torturante", explicó Nahuel, quien añadió que allí estuvo "muy tranquilo".
El operativo de rastrillaje para dar con el joven incluyó la participación de más de 200 efectivos, apoyados por helicópteros y perros, y personal del Ejército, de Parques Nacionales, de Gendarmería, del Club Andino de Bariloche y de la Policía rionegrina.