Crearán un robot argentino que desactivará explosivos

Costará u$s106.000, lo construirá el grupo de robótica de la UBA y lo utilizará la Policía Federal, tras un convenio entre ambas instituciones

(NA) La Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) firmó el jueves un acuerdo con el ministerio de Interior para construir el primer robot argentino que detectará y desactivará explosivos y que será utilizado por la Policía Federal.

La construcción del robot, que tendrá un costo de u$s106.000, se acordó mediante un convenio marco firmado por el ministro del Interior, Aníbal Fernández, y Pablo Jacovkis, decano de la Facultad encargada del proyecto durante una ceremonia realizada en la Casa de Gobierno con la presencia del jefe de la Federal, Néstor Valleca.

El grupo de robótica de la UBA conformado por Juan Santos, Paticia Gorenstein y Andrés Estorian desarrolló el proyecto, que está en plena ejecución, y espera finalizar la construcción del robot que estará a disposición de la brigada de explosivos de la Federal.

La construcción del robot que fue bautizado con el nombre de Konabot (voz mapuche que significa "coraje" y "valentía") demandará unos ocho meses.

Konabot no pesará más de 60 kilos, tendrá un metro de largo y un metro cuarenta de alto con los brazos extendidos, para manipular los artefactos explosivos. Otra de las particularidades es que será dirigido en forma virtual, y tendrá capacidad para determinar qué tipo de explosivo enfrenta y así ver facilitada su desactivación.

Fernández, en declaraciones a la prensa, destacó la importancia de la iniciativa, que permitirá "salvaguardar la vida" de los efectivos policiales. Por su parte, el Director General de Explosivos e Investigaciones de la Federal, comisario Mayor Carlos González, precisó que la institución actualmente posee robots, pero no son modernos y es "necesario tener tecnología de última generación".

El gobierno de Estados Unidos donó un robot tras el atentado a la AMIA, y luego de quedar inutilizado por diferentes problemas técnicos "fue puesto a nuevo" por el mismo grupo de profesionales de la UBA que ahora encarará la construcción del nuevo elemento.