Gabriel Alberto Taraburelli, es un taekwondista que llegó a competir por una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Atenas.
El jueves estuvo en ?La República de Cromañon? y su relato estremece: ?Al principio no nos dimos cuenta de qué pasaba. Eran más o menos las 22.30, el cantante tiró el micrófono y salió corriendo. Pensamos que se había armado una pelea. Hasta que mi primo me dijo que el lugar se estaba incendiando. En un segundo pasó todo. Se cayó el techo, se llenó todo de humo, se cortó la luz. No podías verte las manos... No sé cómo estoy hablando con vos ahora... Fue terrible".
Taraburelli continúa su relato al diario Olé: "Te juro que no sé cómo salí. Al principio estábamos en el piso de arriba, desde donde más difícil fue salir. Pero, por esas cosas que uno no sabe por qué se dan, bajamos. Al final, nos pusimos en la esquina opuesta a la única salida. Lejos del escenario, que se encontraba separado del resto del lugar por unas vallas. Yo estaba pegado a una barra de bebidas y descalzo, porque lo primero que perdí fueron las zapatillas. Te volvés loco. Saltamos la barra porque era el lugar donde había menos gente.
Enseguida se empezaron a escuchar gritos y cómo estallaban las botellas de cerveza. Fue horrible. Estaba repleto. Te empujabas con la gente, perdías el sentido de la orientación. Había pibes caídos, apilados, los pisabas. No sabías qué hacer, para dónde ir. Te juro que pensé que me moría".
Gabriel reconoce que "me dije, tranquilizate, que sea lo que Dios quiera''. Estuve sentado diez minutos en la barra, casi sin esperanzas... Hasta que sentí que me caía agua en la cabeza. ''¡Los bomberos!'', pensé. Mi primo vio una luz, saltó por arriba de la gente. Te juro que era sálvese quien pueda... Salí gracias a los pibes que se caían delante de mí... Escuchabas que te decían, ?flaco, ayudame, me muero?. Pero admito que, en ese momento, en lo único que pensás es en salir, en salvarte vos para no morirte".
La odisea de Gabriel llega a su fin: "Veo un bombero, me le tiro encima, salto la reja. Te juro que me ahogaba, pero por suerte pude tomar agua del piso. Seguí caminando derecho, casi sin ver, lo único que se veía era una luz adelante. Me voy acercando y veo la puerta, no lo podía creer. Salí y me empecé a lavar la cara, a vomitar negro. Como había perdido a mi primo, traté de meterme otra vez pero me volví a ahogar. Lo estuve buscando como 20 minutos hasta que unos pibes que lo conocían me dijeron que Hernán había salido. Seguí buscándolo, incluso en un playón donde estaban los cuerpos... pero no quería ni mirarlos. Hasta que lo encontré, lo abracé y le dije ''te amo''. Me contó que se desmayó a diez metros de la puerta y que un chico lo arrastró de los pies hasta la calle".
Horas después fue internado en el Hospital Santojanni de Liniers. "Todavía estoy escupiendo toda la porquería, y con broncoespasmo". Sin embargo le dieron el alta aunque deberá realizarse controles periódicos.
El mejor jugador de la ?C?
Esta distinción la obtuvo el año pasado Benjamín Abel Oroná, volante de Luján, que el jueves fue a ver a Callejeros y logró sobrevivir para contarlo. Pero su testimonio recién se conocerá cuando se recupere de las heridas sufridas. Por el momento la terapia intensiva sólo le permitió mostrar un pulgar hacia arriba, suficiente para que su madre supiera que estaba mejor.
"Cuando nos enteramos por la tele de lo que había ocurrido en el recital, nos volvimos locos y salimos a recorrer todos los hospitales", aseguró Irma, tía del jugador. "Sin dudas, esos momentos fueron los más dramáticos. Porque no sabíamos nada de él y la desesperación era incontenible". Benjamín había asistido al show de Callejeros con tres amigos, de los cuáles dos fallecieron y a uno le dieron el alta.
Al enterarse sus hermanos Adrián y Ariel interrumpieron sus vacaciones: "Estábamos en Mar del Plata cuando nos avisaron por teléfono de la tragedia. Enseguida, sacamos los pasajes y volvimos. A este viaje no me lo olvido jamás", contó Adrián luego de alegrarse por la mejoría de su hermano.
Dolor
Lucas Cordero se inició en Vélez, pasó por All Boys y en la actualidad es el arquero de Brown de Adrogué. Sus tres primos Ignacio (23), Agustín (19) y Ricardo (13), asistieron al fatídico recital y se ubicaron en el primer piso. Dos de ellos fallecieron, mientras que Agustín se salvó porque al caer a la planta baja fue rescatado por los bomberos.
Braccamonte
El ex goleador de Boca regresa esta tarde a Rusia para incorporarse a la pretemporada del FC Moscú. Estuvo en el recital de Callejeros del miércoles y estaba invitado para el jueves, la noche de la tragedia.
"La verdad, todavía no se me va el shock por lo ocurrido. Estuve en el recital del miércoles, pero me habían invitado a ir también el martes y el jueves, la noche de la tragedia. Pensar que podría haber estado ahí es algo muy grosso, muy chocante... La verdad, todavía no lo puedo creer", le dijo al diario Olé.
"Empecé mi relación con Callejeros como uno más. Los escuchaba porque me gustaba su música... Pero después, Lombriz (Cristian Cires), uno de los reidores de Mar de Fondo, me invitaba a los recitales. Así fue que conocí a los chicos del grupo. No es que me haya hecho amigo, ni que nos juntáramos, pero en los recitales siempre nos veíamos y nos saludábamos".
"La cuestión es que esta semana, Lombriz, que es el presentador de la banda, me había invitado para los tres recitales en República Cromañon. Se dio que fuera al del miércoles, aunque en algún momento con algunos amigos nos habíamos planteado la posibilidad de ir también al día siguiente. La cuestión es que fui con mi hermana Lucila, mi cuñado Nicolás y Diego, un amigo. Nos pusimos en una de las escaleras, y había bastantes bengalas".
"Habían advertido del tema de la pirotecnia, lo dijeron varias veces. Uno sabe que puede ser peligroso, pero en el momento que lo decían, honestamente, nunca pensé que una catástrofe como la que sucedió a las 24 horas fuera posible. El martes, me contó un amigo que había estado, que se había usado mucha más pirotecnia: es más, dicen que ni se veía el escenario. Lo que yo sé es que el miércoles, cuando estuve, mi hermana tuvo que salir antes, porque estaba algo descompuesta por el humo de la bengalas".
"El jueves estábamos cenando con amigos y ya habíamos decidido no ir. Primero nos llamaron por teléfono para avisarnos lo que estaba pasando. Y, después, nos pusimos con la tele y la radio para ver si a algún conocido le había pasado algo. Al rato me enteré de que un amigo tuvo la suerte de llegar algo tarde y estaba en la puerta, ahí de entrar, cuando empezaron a salir corriendo los primeros pibes de adentro del lugar... Me imagino por lo chiquito que era, habiendo tantas personas... Debe haber sido una locura".
"¿Qué sentí en el momento en que me enteré? Me quedé frío, shockeado, pensando que a mí, mi hermana y mis amigos nos podría haber tocado. Es una sensación fuerte, porque siento de algún modo que zafé, pero veo tanto drama que sé que no puedo alegrarme por eso".
"Ahora se buscan culpables, y yo digo que todos tienen algo de responsabilidad: desde el que está preso, pasando por los que deben controlar y habilitan cualquier cosa y hasta los que prenden irresponsablemente una bengala o llevan a chicos muy menores a un lugar así".