El príncipe Ernesto Augusto de Hannover no escarmienta y, dos días después de ser multado por propinar una paliza bajo los efectos del alcohol, da que hablar por insultar y hacer el saludo nazi al empleado de seguridad de un aeropuerto.
"El príncipe denunciado por el gesto de Hitler", titula hoy la portada del diario "Bild", que dedica al esposo de Carolina de Mónaco el apodo de "Promille" en alusión al argot policial con que se mide el grado de alcoholemia en la sangre.
El popular diario se lanza de nuevo sobre el jefe de la dinastía de los Welfen, quien el jueves fue condenado a pagar una multa de 445.000 euros por la paliza propinada al dueño de una discoteca de Kenia en 2000, harto del ruido de ese local.
Según el relato de "Bild", el pasado miércoles, Ernesto Augusto dio la nota, esta vez en un control del aeropuerto de Hannover.
El príncipe iba a tomar su avión privado hacia París, cuando fue requerido por un empleado a mostrar su equipaje.
Primero soltó un par insultos -entre ellos, "Arschloch", que significa "ojete" y es el más malsonante del repertorio alemán- y luego dijo que no iba a dejar que lo controlase "un perro imbécil".
Seguidamente tiró su equipaje en un gesto de ira y levantó el brazo, lo que el empleado interpreta como el saludo hitleriano.
"Bild" apunta que la condición de aristócrata y el pasaporte diplomático no libran a Ernesto Augusto de pasar controles de seguridad, ya que sólo están eximidos de éstos el canciller federal, el presidente del país y algunas visitas de Estado.
El esposo de Carolina de Mónaco no es precisamente un personaje popular entre sus compatriotas y la prensa de su país suele sacar punta a sus salidas de tono.
El juicio del jueves, en el que el abogado del príncipe explicó que actuó "cegado por la ira" y "considerablemente alcoholizado", dio ocasión a los medios para recordar algunas guindas de su historial.
Al margen del caso del dueño de la discoteca -que tuvo que ser ingresado en un hospital de Mombasa-, se recordó la patada que le pegó a una periodista durante los Festivales de Salzsburgo, en 1999.
También se citaron sus insultos e intimidación telefónica a la responsable de la publicación en "Bild" de una foto suya orinando contra la fachada del pabellón turco de la Expo de Hannover.
En otra ocasión, Ernesto Augusto la emprendió a paraguazos con un fotógrafo que trataba de captar una imagen de él y de su esposa.
Tanto el príncipe como su esposa son habituales en tribunales, sea por denuncias contra él o por demandas que interpone ella a los medios que vulneran su esfera privada. EFE