El que no corre, es mono

Un grupo de científicos sostiene que si la selección natural no hubiera favorecido la posibilidad de correr, todavía los humanos se parecerían a los simios

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Según un estudio realizado por diversos científicos, los seres humanos nacieron para correr y evolucionaron  de criaturas parecidas a los monos hasta alcanzar el aspecto que tienen hoy en día, probablemente por su necesidad de recorrer largas distancias y competir por los alimentos

La anatomía del ser humano está adaptada para correr, pues los tendones y ligamentos en las piernas y en los pies actúan como resortes. Además, las características del cráneo impiden el sobrecalentamiento y los bien definidos músculos de los glúteos sirven para estabilizar el cuerpo durante una carrera.

Liberman y su colega Dennis Bramble, profesor de biología de la Universidad de Utah, estudiaron más de dos docenas de características que demuestran la habilidad de los seres humanos para correr. La investigación se publicó en la revista científica Nature.

En el desarrollo de la humanidad se mantuvieron las características que sirven para correr y se perdió la destreza para trepar árboles.

Si la selección natural no hubiera favorecido la posibilidad de correr, los científicos creen que todavía los humanos se parecerían a los monos.

"Correr adelantó sustancialmente la evolución humana. El correr nos hizo humanos al menos en el sentido anatómico," añadió Bramble.