Las autoridades italianas y del Vaticano acordaron registrar toda la documentación existente sobre la Inquisición en Italia, informó este martes el portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro Valls.
El acuerdo fue firmado por monseñor Angelo Amato, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, por Maurizio Fallace, director general para los Archivos del Ministerio italiano de los Bienes Culturales y por Andrea Del Col, Director del Centro de Investigación sobre la Inquisición de la Universidad de Trieste (norte de Italia).
"Se trata de un proyecto enorme, que nadie había intentado hasta ahora y que responde a las nuevas orientaciones de la investigación internacional sobre el control de la ideas religiosas en Europa durante la Edad Media y la Edad Moderna", afirmó Navarro Valls.
El registro de los documentos conservados en los archivos eclesiásticos, estatales y privados así como en las bibliotecas italianas y extranjeras, incluye también la documentación de la Inquisición española en territorio italiano, y de las autoridades que adelantaron procesos por herejía, brujería y delitos contra la fe.
Para este registro, que facilitará la consulta de ese enorme patrimonio histórico, se emplearán los instrumentos más modernos de la informática de manera a "salvaguadar tales bienes culturales, únicos en su género", explicó Navarro Valls.
La Iglesia Católica institucionalizó oficialmente el terror como método de los tribunales eclesiásticos al crear en el año 1500 la congregación del Santo Oficio, que se caracterizaba por mantener la información judicial en el más absoluto secreto y estar autorizada para juzgar los delitos de herejía, brujería, magia y apostasía.
Según un estudio del Vaticano publicado en junio de este año sobre los años negros de la Inquisición, en los que la tortura fue legalizada por la Iglesia, razón por la cual siete siglos después el Papa Juan Pablo II pidió perdón a nombre de los católicos, se desmiente que el número de brujas quemadas en Europa haya sido de nueve millones.
El estudio sotiene que los procesos fueron unos 100.000, de los cuales sólo unos 50.000 terminaron en la hoguera.
La Iglesia Católica está empeñada en dar un juicio sobre el pasado y efectuar un serio examen de conciencia sobre el presente porque "el pasado, para bien o para mal, ejerce presión sobre el presente", escribió el cardenal Georges Cottier en la introducción del estudio.