Rayos y centellas, ¡qué descubrimiento!

Un equipo internacional de astrónomos cree haber resuelto uno de los mayores misterios de la astrofísica de los últimos 100 años

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Un equipo internacional de astrónomos creen haber resuelto uno de los mayores misterios de la astrofísica de los últimos 100 años: el origen de los rayos cósmicos, partículas energéticas que atraviesan continuamente la Tierra, incluyendo nuestros cuerpos.
 
Los resultados fueron publicados en el último número de la revista Nature. Utilizando una serie de antenas llamadas Sistema Estereoscópico de Alta Energía (H.E.S.S) en Namibia, África, los astrónomos lograron producir la primera imagen jamás obtenida de un objeto astronómico usando rayos gamma de alta energía, al estudiar los remanentes de la explosión de una supernova ocurrida hace mil años y cuyos restos en expansión poseen en el cielo un diámetro comparable al de la Luna.
 
Ellos descubrieron que la onda de choque en expansión de la supernova está actuando como un gigantesco acelerador de partículas en el espacio, produciendo a su vez rayos cósmicos en nuestra galaxia.

Para los científicos estos resultados confirman lo que tiempo atrás habían sospechado: que las supernovas son capaces de producir grandes cantidades de rayos cósmicos galácticos. Los rayos gamma son la forma más energética de radiación en el cosmos, lo que dificulta su observación ya que son capaces de atravesar cualquier superficie.

Los científicos, sin embargo, aprovecharon un fenómeno que se produce cuando los rayos gamma chocan con nuestra atmósfera, pues éstos crean destellos de luz por algunas milésimas de segundo llamados radiación Cherenkov, los que fueron utilizados para generar la primera imagen obtenida por este método.
Los rayos cósmicos fueron estudiados por primera vez en 1912 por el científico Víctor Hess, quien lanzó globos a gran altura para detectarlos. Los rayos cósmicos están compuestos principalmente por protones acelerados a gran velocidad