Teresa Berganza culpó ayer al magnate griego Aristóteles Onassis de la decadencia de la diva de la ópera María Callas.
"María Callas se enamoró de Onassis y Onassis, creo, acabó con María Callas", sentenció Berganza al presentar una exposición fotográfica sobre esta cantante de origen griego que se inauguró ayer en Palma de Mallorca, en el archipiélago español de las Baleares, y que permanecerá abierta hasta el 8 de enero.
En su opinión, Callas "no perdió la voz por adelgazar", sino que fue la vida de festejos y lujo que llevó junto al armador, contraria a los cuidados que debe seguir una profesional de la ópera, lo que causó el declive artístico de la conocida como "La Divina".
Berganza expresó su admiración por la cantante y recordó los mejores momentos de la amistad que mantuvo con ella.
En concreto, explicó la gran emoción que le produjo conocer a Callas con motivo de una representación de "Medea", de Luigi Cherubini, en la que actuaron juntas en la ciudad estadounidense de Dallas en 1958.
Días antes de su encuentro, que se produjo en los ensayos para este montaje, Berganza acudió al teatro para ver actuar en "La Traviata" a Callas, a quien describió como una gran profesional, muy alejada de la imagen de "caprichosa" que se le asigna.
"Cuando entró esta mujer en escena empecé a llorar", recordó la cantante española, quien deseó en ese momento "ser como ella".
Subrayó que este anhelo no consistía en un afán de imitación, sino que se debía a la ambición de convertirse en "una intérprete, una artista".
La exposición "María Callas: La Divina" exhibe 229 fotografías procedentes de la colección privada de Giancarlo Tanzi que retratan momentos de la vida privada de la soprano más popular de la historia de la ópera.