El inglés John Locke, de cuya muerte se cumplen hoy 300 años, fue uno de los filósofos cuyo pensamiento dejó huellas muy definidas en la historia cultural, social y política de Europa.
Entre sus tesis formuladas en el siglo XX está la del derecho a la rebelión. En eso Locke (1632-1704) se diferencia del más grande filósofo alemán, Immanuel Kant, cuyo 200 aniversario de muerte se cumplió a principios de este año, informó la agencia alemana DPA.
Locke se manifestó sobre este tema en su principal obra político-filosófica, "Two Treatises of Government" (Dos tratados sobre el gobierno). Con sus tesis se convirtió en uno de los pioneros de la "Glorious Revolution", la revolución inglesa en el siglo XVII.
De acuerdo a su idea del Estado, el pueblo soberano es el que elige al gobierno. Pero no pierde así su soberanía. Cada reglamentación legal debe basarse en su consentimiento.
En casos de excepción, el pueblo tiene el derecho a levantarse, es decir, cuando el gobierno desatiende sus tareas y no ejecuta la voluntad del pueblo. Este derecho a la resistencia no vale para las objeciones puramente individuales.
Para Kant, no había circunstancias bajo las cuales existía un derecho a la revolución, ni jurídico ni moral. Tampoco daba a los ciudadanos el derecho a desobedecer, incluso, si consideraban injusta una ley. Sí permitía la crítica abierta.
Pero según la teoría de Kant un permiso legal a la resistencia "destruiría" cualquier constitución, porque significaría que no es la instancia suprema. Kant veía en un derecho a la rebelión un regreso al estado natural.
Kant analizó a Locke sobre todo en el tema del entendimiento humano. El inglés rechazaba sobre todo en su "Essay Concerning Human Understanding" (Ensayo sobre el entendimiento humano) la enseñanza del francés René Descartes (1696-1650) sobre las ideas y principios innatos. Veía en el espíritu una hoja en blanco, un "white paper". Y atribuía todo entendimiento a la experiencia interna y externa.
La vida de Locke fue más variada y movida que la de Kant. Nacido en Wrington, cerca de Bristol, Locke también asumió funciones administrativas y políticas, sobre todo a partir de sus relaciones con el político Anthony Ashley Cooper, posteriormente Conde de Shaftesbury, que fue su protector.
Locke también fue médico. Vivió cuatro años en Francia y seis en Holanda. En 1670, se retiró de la vida pública por problemas de salud y vivió hasta su muerte a los 72 años con una familia amiga en Oates, en el condado de Essex.