NA. El terremoto se produjo a las 10H40 (01H40 GMT). Su epicentro fue ubicado en la comuna de Hirokami, a 200 km al noroeste de la capital y a 10 km bajo tierra.
El terremoto se sintió con fuerza en algunos lugares de Tokio, donde las torres del centro de la ciudad vacilaron durante largos momentos. La Agencia Meteorológica afirmó que no había peligro de tsunami (maremoto).
Las imágenes transmitidas por las cadenas de televisión japonesas mostraron algunas escenas de pánico en los cientos de refugios públicos de la región de Niigata donde, desde el domingo, se encuentran aún 86.000 personas.
Por lo menos 20 personas resultaron heridas. Un inmueble de la comuna de Ojiya, una de las más afectadas, se desplomó, provocando daños en una clínica adyacente. Un portavoz municipal precisó que dos personas que se encontraban al interior del inmueble pudieron ser socorridas.
"Queremos que la gente esté totalmente en alerta y consciente de la posibilidad de temblores de 6 e incluso más de 6 (en la escala japonesa)", advirtió la Agencia Meteorológica. Japón clasifica los sismos hasta 7.
Sacando experiencia de las lecciones del pasado, los poderes públicos japoneses, seriamente criticados por su ineficacia después del terrible terremoto de Kobe en enero de 1995, enfrentaron en mejores condiciones la catástrofe.
De todas maneras, hubo críticas por la lentitud de las reacciones de las autoridades, incomprensible en un país desarrollado y segunda potencia económica mundial.
Koichi Sakamoto, investigador especialista en situaciones de emergencia, explicó a la AFP que si bien desde hace diez años el gobierno mejoró en adoptar sus primeras medidas, "sigue actuando de manera reactiva y no preventiva para atender a los damnificados".
"Los poderes públicos reaccionan rápidamente a las demandas (...) pero son sea lentos o ineficaces para comunicar informaciones sobre los equipos y servicios a disposición de las víctimas en sus necesidades cotidianas", dijo Sakamoto.
El secretario general del gobierno, Hiroyuki Hosoda, admitió que las autoridades debían "escuchar las críticas y las opiniones de cada uno y mejorar la manera de recibir la información, así como los medios de ayuda a las víctimas de terremotos.
Japón, situado en la confluencia de cuatro placas tectónicas, con miles de temblores por año, podría verse afectado en cualquier momento por un megasismo.
El terremoto de Niigata, cuyo último balance oficial es de 31 muertos y 2.530 heridos, es el más mortífero después del de Kobe en enero de 1995, que provocó la muerte de 6.433 personas, la mayoría asfixiadas bajos los escombros, y 43.700 heridos.
Este movimiento telúrico tuvo lugar luego de una serie récord de diez tifones que provocaron un total de 220 muertos y daños materiales considerables desde comienzos de año.