Tras un receso de catorce meses, ?El loco de la escopeta? volvió a desatar el pánico en la localidad argentina de Rosario, donde la mañana del viernes baleó un microbus lleno de pasajeros desde un automóvil en movimiento.
El macabro hecho ocurrió a las nueve y media de la mañana en el centro de la ciudad.
Desde un vehículo que venía en sentido contrario del autobus afectado, el tipo disparó rompiéndole el último vidrio del lado izquierdo. Automáticamente se desató un griterío y el terror se apoderó de los 53 pasajeros que ocupaban el colectivo, que de inmediato se detuvo.
En ese instante se comprobó que había tres mujeres con heridas leves, dos de las cuales fueron lastimadas por la lluvia de esquirlas, mientras que la tercera recibió un golpe en la cabeza.
Más de cien ataques
La historia del ?Loco de la escopeta? se remonta al año 1998, e incluso hay versiones que hablan de ataques similares desde 1994 en Rosario, ubicada al norte de Buenos Aires.
El hecho más grave ocurrió el 19 de abril del año pasado, cuando un certero perdigonazo contra un bus acabó con la vida de Florencia Rubino, una niña de 12 años.
El último ataque fue en agosto del 2003, cuando una joven de 15 años fue herida en otro bus que pasaba cerca de donde ocurrió el atentado del viernes.
Según los expertos, el francotirador tiene un marcado patrón de conducta, pero es su forma de actuar la que lo transforma en un caso complejo, ya que al disparar desde un vehículo en movimiento es muy difícil que alguien pueda verlo en acción.
?Tenemos que pensar cómo hacemos para seguir viviendo así; lo que está claro es que hay que buscar una solución antes de que vuelva a atacarnos?, señaló Raúl, uno de los pasajeros del bus, al diario argentino ?Clarín?.