El Papa clausuró el Congreso Eucarístico Internacional

Lo hizo con una oración que no pudo leer completa, en la ciudad mexicana de Guadalajara. Se refirió a los problemas de violencia que sacuden al mundo

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El Papa Juan Pablo II clausuró ayer con una oración que no pudo leer completa, el 48 Congreso Eucarístico Internacional, que se celebró en Guadalajara, en el este de México.

"Señor Jesús quédate con nosotros (...) no nos dejes prisioneros de las sombras de la noche", dijo Juan Pablo II en alusión a los problemas violentos que padece el mundo actualmente.

El Pontífice envió el mensaje por videoconferencia desde El Vaticano a los cerca de 70.000 obispos, fieles y delegados de 87 países que asistieron al encuentro y se congregaron en el Estadio Jalisco para el cierre.

A los pocos minutos de empezar a leer, el Sumo Pontífice se vio agitado y su voz se escuchaba entrecortada hasta que finalmente dejó de hablar.

Se produjo entonces un largo silencio que sólo fue interrumpido para que la lectura del mensaje fuese retomada por el cardenal Leonardo Sandri, arzobispo argentino secretario sustituto del Vaticano para Asuntos Generales.

De hecho, Sandri leyó las tres cuartas partes de la plegaria, en la que invitó a los participantes del Congreso a "considerar el misterio eucarístico, no sólo en sí mismo, sino también en relación a los problemas de nuestro tiempo".

"El mundo tiene necesidad de luz, en la búsqueda difícil de una paz que parece lejana al comienzo de un milenio perturbado y humillado por la violencia, el terrorismo y la guerra; la eucaristía es luz", afirmó.

En el mensaje, además, se hizo hincapié en que se ciernen "sombras amenazadoras" sobre la vida humana, como "las sombras de una cultura que niega el respeto a la vida en cada una de sus fases".

"Las sombras de una indiferencia que condena a tantas personas a un destino de hambre y subdesarrollo, la sombra de una búsqueda científica que a veces está al servicio del egoísmo y del más fuerte", indicó.
 
Juan Pablo II, cuyos problemas de salud impidieron su presencia en el Congreso, en lo que habría constituido su sexta visita a México, retomó la lectura casi al final del mensaje y destacó que dos continentes se unieron en un acto de fe y devoción y proclamó inaugurado el Año de la Eucaristía.

Además, anunció que Québec (Canadá) será la sede del próximo Congreso Eucarístico en el año 2008.

Los cerca de 70.000 participantes reunidos en el Estadio Jalisco rompieron en gritos de júbilo apenas apareció la imagen del Papa en dos pantallas gigantes.
"Juan Pablo Segundo, te quiere todo el mundo", coreaban mientras su imagen era transmitida vía satélite.

Los más de 12.000 kilómetros de distancia entre México y Roma no importaron y las gargantas de los miles de asistentes de habla hispana se unieron en una voz para cantarle al Santo Padre la canción "Amigo", que se convirtió en el himno de las cinco visitas que el pontífice efectuó a México desde 1979.

Sobre la cancha estaban obispos, arzobispos y cardenales de los 87 países presentes y la Orquesta Filarmónica de Jalisco, que junto con los coros del estado, de infantes y de la escuela de música sacra ayudaron a los fieles a entonar los cánticos.

Hoy miles de personas dijeron "Adiós Guadalajara, hasta pronto Québec", la ciudad canadiense que en cuatro años más se convertirá en sede de la edición 49 del congreso.