Flora Lacave, la sobreviviente a la balacera policial de la denominada Masacre de Ramallo, que mató a su marido y al contador del banco asaltado cuando los ladrones quisieron escapar, aseguró que en el juicio que se iniciará la semana próxima contra siete policías que efectuaron los disparos, espera verle la cara a los asesinos de su esposo y saber quién dio la orden de tirar.
Lacave, que fue herida en el episodio, es querellante en la causa y deberá declarar como testigo, explicó que va a costarle mucho revivir ese suceso que, a pesar de que fue hace cinco años, ella siente como que hubiera pasado ayer.
"Estoy tratando de ponerme fuerte en estos días. Yo sé que va a ser muy pesado. Si bien me tuvieron 20 horas (de rehén) esos minutos, cuando me tiraron a matar, fueron los peores", expresó La cave, que se trasladará a Rosario para presenciar el debate.
La mujer, quien fue baleada en el episodio cuando, al igual que su esposo y el contador del banco era llevada como "escudo humano" por los delincuentes, agregó: "Quiero verle la cara a la persona que mató a mi esposo y quiero saber toda la verdad de lo que pasó".
Este es el segundo juicio que se realizará por ese hecho ocurrido hace cinco años, ya que en septiembre del 2002 se realizó un debate en el que fueron condenados siete de los nueve delincuentes que asaltaron la sucursal Villa Ramallo del Banco Nación, quienes utilizaron como escudos humanos a los dos rehenes que fueron luego asesinados.
"Mi rencor es con la policía, quiero saber por qué dispararon", dijo Lacave al concluir el 25 de septiembre de 2002 el primer juicio por el caso.
En este segundo debate, además de identificar a los policías responsables de los asesinatos del contador Carlos Santillán y del gerente Carlos Chávez, se procurará buscar también responsables por el crimen del delincuente Javier Hernández en el mismo episodio.
La primera jornada del juicio comenzará a las 10 del martes 19 de este mes y estará a cargo del Tribunal Oral Federal 1 de Rosario, que tiene previsto analizar las imágenes del operativo policial que finalizó con la muerte de las víctimas y escuchar a varios testigos, entre ellos a la esposa del gerente, Lacave, quien sobrevivió al ataque.
De los siete policías que serán juzgados tres fueron exonerados de la fuerza por el ministro de Seguridad bonaerense León Arslanián y están detenidos: el suboficial principal Oscar Alberto Parodi, el sargento Ramón Ignacio Leyva y el cabo Carlos Ariel Aravena.
Los otros cuatro policías acusados son Martín Héctor San Miguel, Sergio Guillermo Susperregui, Ramón Darío Sánchez y Sergio Daniel Garea.
Todos ellos están procesados en distintos grados por homicidio, tentativa de homicidio y lesiones graves en el marco de la causa que consta de 6.900 fojas distribuidas en 35 cuerpos y que fue elevada a juicio en agosto del año pasado por el juez federal de San Nicolás, Carlos Villafuerte Ruzo.
Los camaristas rosarinos Laura Inés Cosidoy, Santiago Harte y Otmar Paulucci, el fiscal Erik Warr, el querellante por Lacave, Eduardo Maffei, y los defensores escucharán a unos 50 testigos citados para el debate -en la causa había 200 pero se desistió de 150- y mirarán con atención todas las filmaciones en las que quedó registrada la masacre.
Uno de los ex policías que será juzgado y que entonces era suboficial principal Parodi, del Comando de Patrullas de San Nicolás, amigo del cabo Aldo Cabral, condenado a 17 años de prisión en el debate anterior por haber integrado la banda que asaltó el Banco Nación de Villa Ramallo.
Parodi está procesado como autor material del crimen del gerente Chaves, ya que, según los peritajes de Gendarmería Nacional, de su FAL partió uno de los proyectiles que dio muerte al rehén, mientras que Leyva y Aravena, que pertenecían al Grupo Especial de Operaciones (GEO) de Zárate-Campana, están acusados de la muerte del contador del banco, Santillán.
En la denominada Masacre de Ramallo, el Volkswagen Polo en que los delincuentes pretendieron huir con sus rehenes recibió 48 impactos directos de la policía, que, según las pericias practicadas, 12 corresponden a armas calibre 5.56; 11 a pistolas calibre 9 milímetros; 19 de Fal (calibre 7.62) y ocho no identificadas.
El caso ocurrió entre en 16 y 17 de setiembre de 1999, después de que los delincuentes se atrincheraron con rehenes en la sucursal del Banco Nación durante más de 20 horas.
Cerca de las 4 de la madrugada del 17, los ladrones intentaron huir en el automóvil Volskwagen Polo verde del gerente Chávez, en el que llevaba como escudos humanos a ese funcionario, a su esposa y al contador Carlos Santillán.
Los policías apostados en las cercanías acribillaron el auto y mataron a Chávez, Santillán y al delincuente Hernández, mientras que Lacave y otros dos asaltantes resultaron heridos, aunque uno de ellos, Saldaña, apareció luego ahorcado en una comisaría.
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