Aportan prueba de vida en el caso Miranda

Los delincuentes dejaron un casete con la voz de la mujer secuestrada en Baradero y bajaron las pretensiones en el pedido de rescate

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Los secuestradores de Claudia Miranda, la esposa de un comerciante tomada cautiva luego de llevar a una de sus hijas al colegio, aportaron  una prueba de vida a su familia y bajaron sensiblemente las pretensiones en el rescate exigido.

Según información obtenida en exclusiva por Radio 10, dejaron un casete con la voz de la mujer, a unos 200 metros de su casa, en esa localidad.

Los delincuentes ahora exigen $150.000 por su liberación, una cifra que se redujo por lo menos en un 65 por ciento a la que habían pretendido en un principio.

El día que se produjo el secuestro, Miranda había llevado a una de sus hijas al colegio Fray Luis Bolaños, situado en Bulnes al 200 de Baradero, y regresaba en una moto de baja cilindrada a su vivienda, un moderno chalet de dos de la calle Martín de Gainza al 1300.

A dos cuadras del establecimiento la mujer fue interceptada por un automóvil Volkswagen Gol. Los ocupantes del auto provocaron que la mujer se cayera y luego bajaron dos hombres armados y a cara descubierta, que a la fuerza la introdujeron en el vehículo.

El esposo de la mujer, Fabián Fernández, posee dos locales de autoservicio en Baradero. En un primer momento se pensó que el hecho había sido una venganza contra el hombre, quien estuvo dos años preso por la muerte de un pescador de la zona durante una pelea, aunque luego quedó libre al cabo de un juicio oral en el que el tribunal determinó que actuó en legítima defensa.