Crean aparato que detecta si alguien fue enterrado vivo

Lo inventó César Ariel Gómez, un mendocino de 33 años, luego de conocer varias historias en las que, personas que parecían estar muertas recuperaron los signos vitales

Un aparato capaz de detectar la existencia de vida en un cuerpo y accionar una alarma eléctrica exterior, fue creado por un mendocino para los casos de personas que pocas horas después de ser declaradas muertas y enterradas, recuperan la vida.

El autor del original mecanismo es César Ariel Gómez, un mendocino de 33 años, quien explicó que "la idea se me ocurrió a partir de tomar contacto con varios relatos y hechos documentados en distintas ciudades del mundo, de personas que han vuelto extrañamente a la vida".

Gómez indicó que la idea es que si alguien considerado muerto recupera los signos vitales, "pueda ser salvado de una inevitable muerte por asfixia".

El invento es un aparato de unos 80 centímetros de largo, por 60 de alto y 20 de ancho que se coloca fuera del cajón fúnebre, ya sea ubicado en nichos de pared o en sepulturas, y hasta podría conectarse en morgues y funerarias, horas antes del sepelio.

Una vez activada la alarma, el detector acciona también un dispositivo que brinda oxígeno al sobreviviente y una voz grabada que le brinda un mensaje tranquilizador que le dice que espere, que una persona irá en su rescate.

"No sé si se quedará muy tranquilo, pero si la persona revivida sabe que pagó el servicio, seguramente será un alivio", comentó el inventor sanrafaelino, quien explicó que la plaqueta "responde al movimiento (del cuerpo), ya que un censor de sonido podría provocar falsas alarmas".

Explicó que el detector de vida, con patentamiento en trámite en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial, funciona con corriente a 12 volts y consta de una plaqueta que va enganchada a uno de los miembros de la víctima y un cable atado al miembro opuesto.

"Al producirse un mínimo movimiento brusco de 3 milímetros, se acciona un circuito eléctrico conectado al gabinete ubicado fuera del cajón y automáticamente suena una alarma que se escucha en todo el cementerio", relató el inventor mendocino.

Gómez, oriundo de San Rafael, donde trabaja en la seguridad de una bodega, consideró que su invento podría utilizarse "al menos durante las primeras 48 horas posteriores a la muerte".

En ese sentido, fundamentó su creación en la historia de personas que por un lapso de 20 ó 30 minutos fueron declaradas clínicamente muertas pero después, sin que lo hubiera detectado el electrocardiograma, volvieron a la vida.

Gómez investigó que estas personas "relatan haber visto un túnel, a sus parientes muertos, y dicen sentir una paz única, ente otras manifestaciones".

Como ejemplo, citó varios casos de personas fallecidas que fueron encontradas "con féretros rasguñados, dados vueltas en el cajón, o con los pelos arrancados, que se han despertado y muerto por asfixia".

Gómez inició gestiones con el personal de Defensa Civil de la comuna, quien lo ayudará a realizar una certificación en el cementerio local junto a un médico forense, un escribano y un ingeniero, como testigos oculares.

También habrá que encontrar un postulante que ingrese a un cajón y simule estar muerto, para dar el mayor realismo posible al experimento.

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