Doble crimen de Villa Elisa: investigan el círculo íntimo de la pareja

Hay varios indicios por los que los investigadores creen que los asesinos conocían a las víctimas: las puertas y las ventanas no fueron forzadas, los vecinos no escucharon al perro ladrar ni se apoderaron de elementos valiosos que habían dentro de la vivienda

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El paso de las últimas horas no trajo aparejados demasiados avances en la investigación del doble crimen de Villa Elisa, y si bien la teoría del homicidio en ocasión de robo aún no fue descartada completamente, la pesquisa se encuentra encaminada hacia las hipótesis pasional o la de un asesinato por "venganza".

En ese marco, el círculo íntimo de la pareja ultimada cobra real protagonismo, ya que los responsables de dilucidar el macabro caso creen que los homicidas conocían a sus víctimas, según lo consigna en su edición de la fecha el matutino "El Día" de esta ciudad.

Según pudo saberse, son varios los elementos que, a simple vista, robustecen esa sospecha porque no hubo puertas ni ventanas forzadas, los vecinos no escucharon ladrar al perro de la familia y no se robaron los elementos de mayor valor que había dentro de la vivienda, sobre todo pinturas por un valor que orillan los 40.000 pesos.

Otro dato que no pasó desapercibido es la saña con la que atacaron a Nicolás De Sousa, algo que no sucedió con su novia, Antonia Zárate.

El vendedor de cuadros y esculturas tenía el rostro completamente desfigurado y todavía no se logró determinar con qué objeto lo golpearon.

En ese terreno, los móviles pasionales "perderían virtualidad", especuló un allegado a la causa.

"Si se busca por el lado de una anterior relación de la chica, no se entiende por qué el joven fue blanco de semejante agresión. Tal vez el mensaje sea otro y esté dirigido a un conocido suyo", agregó.

Antes de encontrar la muerte, Antonia Zárate llevaba unos cinco años de residencia en esta ciudad, y de acuerdo con los dichos de una alta fuente judicial, el lugar donde se conoció la pareja "es algo que no puede quedar de lado".

"La idea es analizar todas las hipótesis y tal vez ahí podamos encontrar una pista firme", mencionó.

Los interrogantes surgen porque la mujer no tenía familiares en La Plata ya que "vino de Paraguay con poco más de 20 años y no sabemos a qué se dedicaba. Tampoco cómo conoció a De Sousa. Todo debe ser minuciosamente analizado. No debemos dejar un solo detalle sin revisar", aclaró la fuente.

La joven tenía una nena de 10 años que vive con sus padres en ese país, los cuales llegaron ayer a La Plata y tuvieron su primer contacto con el fiscal Sergio Delucis.

En tanto, expertos en computación se abocaron al rastreo de los últimos mails que habrían sido enviados por las víctimas, aunque para ello deberán superar el obstáculo de que los homicidas se llevaron el CPU y dentro de él una serie de información que podría resultar de vital importancia para el curso de los rastrillajes.

También se analizan llamados telefónicos y movimientos de tarjetas de crédito para reconstruir sus movimientos antes del salvaje doble asesinato.

El hecho fue descubierto el domingo pasado al mediodía cuando familiares de Nicolás De Sousa se acercaron hasta su domicilio extrañados porque desde el día anterior no tenían noticias del joven, a quien esperaban, junto a su pareja, para comer un asado.

Fuentes calificadas explicaron que el padre, un hermano y un amigo del comerciante fueron las personas que se toparon con la terrible escena y salieron despavoridos del lugar para pedir la presencia de la policía.

El joven apareció tirado en el living de su domicilio, con sus pies atados con precintos y las manos encintadas por detrás de la espalda.

En ese lugar lo habrían golpeado con un bate de beisbol, un palo de golf o una masa, hasta ocasionarle la muerte.

Por su parte, Antonia Zárate falleció de un paro cardiorrespiratorio que le provocó un cuadro de "asfixia por sofocación".

El cadáver estaba al lado de una cama y también tenía las manos y pies maniatados.
Según trascendió, los asesinos le pusieron un pañuelo en la boca y le cubrieron toda la cabeza con cinta de embalar, lo que le impidió respirar.