La empresa Aguas Bonaerenses (ABSA), prestataria del servicio de agua potable y cloacas en 71 localidades de la provincia, anunció la instalación de una planta para bajar los niveles de arsénico en el agua que llega a las ciudades de Carlos Casares y Pehuajó.
La obra se enmarca en el plan para cumplir con los parámetros establecidos en el Código Alimentario Argentino.
La compañía, que tomó la concesión en marzo de 2002, cuando la dejó Azurix, detectó que la presencia de arsénico en el agua que llega a Carlos Casares y Pehuajó duplica el máximo admitido por las autoridades sanitarias.
Por esta razón, y en una primera etapa, ABSA puso en marcha un acueducto desde Moctezuma, al norte del partido de Carlos Casares, donde se hallaron fuentes de buena calidad de agua subterránea, aunque de limitada cantidad.
Este emprendimiento conllevó a realizar mezclas con otras fuentes y revirtió las concentraciones de arsénico en el agua, ubicándolas en nivel cercanos al permitido.
Esta Planta, que se ubicará físicamente en la ciudad de Carlos Casares, consiste en un tratamiento basado en la precipitación química (coagulación, decantación y filtración).
La Planta de Abatimiento de Arsénico, más la ejecución de cuatro perforaciones en batería y otros trabajos demandarán una inversión de dos millones de pesos.
La obra comenzará en menos de dos meses y el funcionamiento a pleno de la Planta está prevista para el primer semestre del año próximo.