Es furor en Inglaterra y está cada vez más en uso en los Estados Unidos. Los jóvenes de entre 18 y 25 utilizan la alta tecnología para combatir su soledad. Así crearon el sexo instantáneo, en cualquier momento... y lugar. También proliferan los clubes de abrazos y las relaciones íntimas al aire libre. El lado oscuro tienen un rebrote de enfermedades venéreas y Hepatitis B.
Soledad, falta de vínculos y compromiso, aislamiento y frustración no son sólo características con las que psicólogos y sociólogos definen a la joven sociedad actual, sino que constituyen una realidad que está cambiando las formas de comunicación entre sus integrantes. Y no siempre para mejor.
En Londres, por ejemplo, la nueva moda entre los jóvenes de entre 18 y 25 años, es el sexo exprés. Con sus celulares y aparatos de última generación se conectan a un sitio y demandan su necesidad de sexo inmediata. Alguien conectado responde, se encuentran en el lugar más cercano, satisfacen sus deseos y continúan con su jornada.
Utilizan el sistema Bluetooth (ver informe vinculado) y establecen contacto casi con inmediatez. El lugar a convenir pude ser desde el baño de un tren a una cabina telefónica, en el caso de que los usuarios no tengan un lugar más cómodo a mano o carezcan del tiempo suficiente durante la hora de almuerzo.
Según el Beginner´s Guide to Toothing (una especie de Guía de toothing para los novatos), escrita en un diario en Internet por un hombre que se identifica como Toothy Toothing, esta práctica es una forma de sexo anónimo con extraños, usualmente en alguna forma de transporte o área cerrada como una conferencia o seminario de entrenamiento.
Para relacionarse, los usuarios descubren otras computadoras y teléfonos celulares en las cercanías y les envían un mensaje sugestivo. Pero el saludo inicial es: "¿Toothing?", que en este caso no tiene nada que ver con los dientes, sino con una invitación a tener sexo en el lugar más cercano.
La experiencia no puede ser experimentada por quienes se llevan mal con la tecnología ya que para practicarlo es indispensable las ventajas del Bluetooth, una tecnología inhalámbrica que permite que se comuniquen entre sí dos aparatos electrónicos que se encuentren a corta distancia.
Muchos teléfonos móviles y PDAs tienen incorporada esta funcionalidad que permite a los usuarios localizar automáticamente otros aparatos próximos.
Según el periodista Daniel Terdimen, de la revista digital Wired News, esta nueva práctica sexual está causando furor entre los británicos.
Aparentemente, lo que hace más atractivo al toothing es detectar e identificar al remitente del mensaje, lo que le aporta una cuota de misterio a la historia.
Entre los principales adeptos de esta tendencia se encuentran los tímidos, los discretos y los adictos al sexo, claro. Es que con esta tecnología pasan por alto ese momento tan desagradable del rechazo. Todo es blanco o negro.
Si el "invitado" responde, es que acepta la propuesta. Acto seguido, uno de los dos propone el lugar más cercano, que puede ser un baño en un bar, una cabina o una plaza. Si el lugar fuera este último, ya estaríamos hablando de otra tendencia: el Dogging.
Dogging
El Dogging creció mucho debido a su difusión por Internet. El sitio web más visitado ya reúne 22 mil frecuentadores. En estos sitios se difunden las direcciones de los parques más visitados por los doggers y hasta se anuncian los lugares preferidos por los voyeurs.
Como por ejemplo la estación Baker Street del subterráneo londinense, donde desde un rincón preciso se pueden contemplar las piernas de las mujeres que pasan por un puente. O los árboles de uno de los parques protegidos de Key Biscayne, en Florida.
Pero las consecuencias de estas prácticas ya se están sintiendo. Las autoridades sanitarias de Gran Bretaña están muy preocupadas debido al incremento de las enfermedades venéreas y de casos de hepatitis de tipo B, trasmitidas por vía sexual. Muchos pacientes infectados confesaron haber tenido sexo con desconocidos en algún encuentro de Toothing o Dogging.
Cuddle party
Si lo que necesitas es sólo un poco de afecto luego de un arduo día de trabajo, puedes conseguirlo por sólo 30 dólares en una cuddle party o fiesta para abrazarse. Desde que comenzaron en febrero, este tipo de encuentros se ha hecho cada día más popular en Nueva York.
Se trata de reuniones en las que hombres y mujeres adultos se ponen su piyama y se dedican durante unas horas a abrazarse, tocarse, sentirse. Eso sí: nada de sexo. Esa es la regla número dos de estas fiestas. La primera, es que los piyamas deben mantenerse puestos todo el tiempo.
Los creadores de estas peculiares reuniones tienen un justificativo científico: los seres humanos necesitan caricias afectuosas para mejorar su sistema inmunológico, contribuir a su salud mental, desarrollar su sistema nervioso, reducir sus niveles de estrés y ayudar a la gente enferma o herida a sanar.
Con estas tres opciones ya no te puedes quejar de soledad, falta de cariño o de sexo, aunque sea ocasional. La cuestión ahora es... ¿te animas?
Fuente: Univision