Desesperados están en la NASA, porque el telescopio espacial "Hubble" está dando sus primeros síntomas de agonía. Durante la semana pasada, uno de sus cuatro aparatos científicos, el espectrógrafo, dejó de funcionar.
El espectrógrafo STIS (Space Telescope Imaging Spectrograph) fue instalado en 1997 y tenía una vida útil inicial de cinco años. Con siete años de funcionamiento, los encargados del programa admiten que ya había cumplido con creces su labor.
El STIS descompone la luz de de los objetos que observa. Su alta sensibilidad y resolución permiten a los astrónomos escudriñar el universo para encontrar agujeros negros y estudiar en detalle la formación de estrellas, planetas, nebulosas y galaxias.
Los datos que entrega abarcan la temperatura, composición, densidad y el movimiento de los objetos analizados.
Los ingenieros de la NASA creen que la falla está en un convertidor de energía que hace funcionar los mecanismos electrónicos. Un Comité de Revisión de Anomalía trabaja para determinar si el instrumento defectuoso es recuperable.
Pero las proyecciones no son nada auspiciosas ya que el STIS fue instalado para, justamente, reemplazar a su antecesor que estaba defectuoso.
Mientras el instrumento esté en "observaciones", el 30% del tiempo de operación total del Hubble que ocupaba será redestinado a los restantes tres aparatos de medición del telescopio que, según los expertos, funcionan perfectamente.
Temor hecho realidad
Cuando en enero pasado el administrador de la NASA comunicaba oficialmente la cancelación de las misiones de mantenimiento del Hubble, como consecuencia de las nuevas normas de seguridad después del accidente del transbordador Columbia, ardió Troya.
La determinación, para algunos, apuntó más bien a redestinar recursos a los proyectos de colonización de la Luna y Marte. De ahí la fiera oposición.
Sin fondos es nula la posibilidad de enviar a "astronautas-mecánicos" a ajustar e instalar nuevos equipos. Entonces, las proyecciones más optimistas señalaban al 2007 como el año de las primeras fallas, a falta de revisión técnica, y al 2011 como su fecha de muerte.
Tanto fue el revuelo que la senadora estadounidense Barbara Mikulski solicitó a O'Keefe buscar una opinión independiente para determinar si la decisión era la correcta.
El grupo de especialistas emitió un veredicto preliminar el pasado 13 de julio.
En él aseguró que el Hubble es "el más importante telescopio de la historia", sobrepasando largamente las expectativas de sus aportes a la astronomía.
Define como quizás el más espectacular de sus hallazgos la confirmación de la existencia de la materia oscura.
Con el corte de presupuesto y la falta de seguridad para enviar una misión tripulada, quedó en ascuas la instalación de dos potentes nuevos equipos y el reemplazo de baterías y del sistema que le permite dirigir sus lentes a objetivos precisos.
Los instrumentos le darían al Hubble la capacidad de aumentar su sensibilidad y velocidad de observación de las ondas ultravioletas en un factor de 10 a 30.
El grupo de especialistas recomendó fuertemente acelerar la revisión del nuevo régimen de seguridad para el viaje de transbordadores y/o aunar esfuerzos con otras instituciones especializadas para dar con un robot que haga las veces de mecánico.
Ahora se trabaja contra el tiempo. Se cree que recién en 2007 se podría enviar al "salvavidas", fecha que frente a los últimos hechos podría ser demasiado tarde.
O'Keefe compartió la apreciación de los especialistas de trabajar exhaustivamente en la búsqueda de opciones innovadoras para mantener con vida al moribundo, que calificó, tras el informe, como un "tesoro nacional".
Logros de un observador
El Hubble genera al día entre tres y cuatro gigabytes de información. A ese ritmo lleva acumulados desde el inicio de su funcionamiento, en 1990, más de siete terabytes, el espacio suficiente para almacenar más de dos millones de canciones en MP3.
De toda esa avalancha continua de información, los astrónomos han avanzado en descifrar la edad del universo, la existencia de la materia oscura, los agujeros negros súper masivos, y la composición química de la atmosfera de planetas extrasolares.
Además, han recibido impactantes imágenes de la aurora de Saturno, la huella magnética de los satélites de Júpiter, y de dantescas colisiones estelares.
Semejante currículo no lo tiene cualquiera. Aún más cuando se considera que el Hubble es parte de un puzzle de cuatro telescopios que, fuera de la atmósfera terrestre, rastrean diferentes partes del espectro electromagnético: luz visible, infrarrojo, rayos X y rayos Gamma.
DE ORIGEN
DESDE el principio de sus operaciones el telescopio espacial "Hubble" mostró complicaciones con su sistema óptico. Su espejo primario captaba imágenes borrosas.