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Faltaban diez minutos para que empezara la tira de ficción costumbrista, quizá la más promocionada de los últimos tiempos: ?Los secretos de papá?. Una gran expectativa. Pero fue entonces, que el gran empresario mediático Adrián Suar, anunció lo inesperado: ?Tuvimos que postergar el programa?. Según dijo Suar al noticiero ?Telenoche?, Dady Brieva ?el gran protagonista de la tira- habría sufrido un inconveniente en su rodilla, y por esa razón ?no estarían en condiciones de emitir hoy el primer programa?. Y después, también agregó que Romina Gaetani se había desmayado hace unos días, en un ensayo.

El dato. Suar ya sabía a las 16 horas que se cancelaba el esperado comienzo de ?Los secretos de papá? , y esperó hasta las 20.50 para difundir la noticia. El otro dato. Marcelo Tinelli había redoblado su apuesta promocionando un accidentado casamiento entre Tito y Cecilia en el gran éxito ?Los Roldán?, para competir justamente con este comienzo.

Mientras anunciaba la postergación, Adrián Suar rogaba a la gente ?que no se preocupe por la salud de Dady?. Lo que también, habría que decirle a la audiencia es que no se preocupe, que una vez más, fue víctima de la desconsideración, maniobrada estrictamente por una estrategia de programación, o algo así.

Sorpresivamente la postergación del nuevo programa de Canal 13, se dio cuando Telefe anunció el esperado casamiento, en la tira "Los Roldán", entre los personajes que encarnan Andrea Frigerio y Miguel Angel Rodríguez. Al mismo tiempo la competencia se hizo insostenible, cuando Canal 9 promocionó la imitación de Marcelo Tinelli, en su programa "No hay dos sin tres",  llevada a cabo por Fredy Villarreal , un personaje que provocó gran interés en los teleespectadores.

Episodios como este traen a la mente otros manejos o ?estrategias? (como prefieren llamarlos), como cuando la telenovela ?El Clon? cambiaba de horarios, de días y de finales; o cuando se decidió que los programas empezarían media hora después de lo programado; etc, etc, etc. En definitiva, grandes movimientos que llevan a perder la confianza de los siempre postergados televidentes.

Valdría recordarles a los magnates de la pantalla chica que la televisión no es un ?juego de chicos?. Y sería aún mejor recordarles que, tanto sus éxitos como sus ganancias, se las deben sólo al público, a ese público que engañaron una vez más.