La cultura Maya sostenía, a través de su magnífico y sofisticado calendario, que la vida comenzaba a los 52 años.
Viviendo en el tiempo natural (no atrapado por el reloj ni el calendario Gregoriano), los Mayan medían la evolución a través de ciclos de 52 años y por lo tanto, el verdadero cumpleaños ?el día en el que se repetía exactamente tu nacimiento- era esa jornada.
?A los 52 años ?decían, en otro idioma, claro- es un excelente momento para recapitular tu vida, terminar un ciclo purificándolo y comenzar otro?.
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