?Canalizar los reclamos de justicia de la sociedad, mitigar y encausar los efectos de la violencia que la inseguridad le haya generado y tutelar sus derechos esenciales.? Con esos objetivos, el Programa Nacional Anti-Impunidad, dependiente del Ministerio de Justicia, insta a realizar denuncias. En contradicción con estos fines, esgrimidos en la página de Internet de la cartera, Avelino Tamargo, hasta días atrás titular del organismo, recibió una denuncia judicial por acoso sexual, que lo obligó a renunciar a su cargo.

La causa, en la que al menos tres mujeres lo acusan, generó un sumario administrativo promovido por el subsecretario de Justicia, Martín Montero.
Voceros del ministerio confirmaron oficialmente el hecho a Infobae, aunque aclararon que ?el sumario concluyó que las denuncias no tenían asidero?.
De todos modos, Tamargo renunció y ya tiene reemplazante, la doctora Erika Rubia. ?Renunció para poder querellar a quienes lo denunciaron?, argumentaron en el ministerio.

El apresurado alejamiento de Tamargo deja en claro que, más allá del costo político que deba pagar, el ministro Gustavo Beliz desistió de buscarle una salida ?elegante?.

Fuentes bien informadas de la cartera aseguraron que al soltarle la mano, Beliz señaló que ?Tamargo no es hombre mío sino de mi cuñado?, en referencia a Juan Francisco ?Pancho? Meritello, jefe de asesores del ministerio.

A raíz de su afinidad con Meritello, Tamargo se desempeñó durante los últimos años en los equipos técnicos de Beliz, aunque nunca tuvo una militancia partidaria en Nueva Dirigencia, el partido fundado por el ex ministro del Interior en 1992. Aun así, se las ingenió para crear una suerte de línea interna denominada Grupo Pampa, siempre ligada a la órbita belicista.

Como promotor del Grupo Pampa, Tamargo había logrado colocar a varios de sus colaboradores en distintos puestos del ministerio. La mayor parte de ellos no llega a los 30 años y su futuro parece tan incierto como el de su padrino político. No menos manchada quedó la imagen de Meritello, un hábil negociador e histórico colaborador de Beliz.

La fama de Tamargo es un tema que circula desde hace tiempo en las dependencias del ministerio, donde se asegura que además de las tres mujeres que se animaron a denunciarlo, al menos otras tres habrían sido víctimas de su accionar.

Gabriel Buttazzoni
gbuttazzoni@infobae.com