La falta de profundidad del dragado del río Paraná y los problemas que se presentaron para completar cargas en los puertos del sur de Brasil, significaron una pérdida de alrededor de u$s560 millones para el país y el bolsillo de los productores agropecuarios.
El cálculo corresponde a una investigación realizada por la Dirección de Investigaciones y Estudios Económicos, que dirige Rogelio Pontón, de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Sin embargo, a pesar de que todavía se sigue tardando en tomar la decisión de avanzar con la profundidad del canal, un trámite que está siendo negociado entre la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables de la Nación con la concesionaria Hidrovía S.A., el otro gran causante de los mayores costos fueron los problemas logísticos en el puerto de Paranaguá, en el estado brasileño de Paraná, donde las demoras en los buques llegaron a extenderse por treinta días.
El informe del equipo encabezado por el economista Pontón, plantea que es necesario lograr una independencia en las cargas de los granos argentinos del sistema portuario brasileño, para así no quedar atados a las diferentes problemáticas que tiene la terminal. Cuando menos y en lo inmediato, para ir ganando tiempo antes de que comience la cosecha y la exportación de la soja argentina en la segunda mitad del año, propone buscar alternativas a la de Paranaguá, que provoca mayores costos en los fletes que en última instancia son trasladados y absorbidos por los productores agropecuarios.
El tema llegó a oídos del gobernador de Santa Fe, una de las mayores zonas productivas del país y por donde se exporta 80% de la producción granaria argentina. El funcionario santafesino se llevó el estudio y le planteó a su par de Brasil, el gobernador del estado de Paraná, Roberto Requiao, en la primera cita en la gira que está llevando adelante en el vecino país en compañía de un grupo de empresarios de Santa Fe. (Ver recuadro aparte.)
Un puerto conflictivo
La terminal de Paranaguá es una de las principales salidas de la producción granaria de Brasil. La Argentina lo utiliza como puerto de trasbordo para embarcaciones de mayor porte, de manera que la producción local complete la cantidad de carga. Sin embargo, la terminal enfrentó en los últimos tiempos muchos problemas de carácter político que complicaron la logística de los exportadores.
A fines del pasado mes de marzo, la terminal brasileña estuvo paralizada cinco días. La medida significó el retrasó de la salida de exportaciones de trigo y maíz por 1,3 millón de toneladas, y una larga fila de camiones que esperaban para descargar. La medida de fuerza afectó seriamente los precios internacionales de la soja, ya que fue justo en el momento en que la cotización internacional alcanzaba su pico más alto desde 1988, y los productores dependían de Brasil para poder colocar sus productos.