El partido finalmente favoreció a la escuadra de Caballito por 90-82, resultado que le permitió al equipo porteño alcanzar a Peñarol de Mar del Plata, en el penúltimo lugar de la tabla de posiciones.
Sin embargo, lo realmente saliente de la jornada y que derivó en la interrupción momentánea del cotejo fueron los incidentes que provocaron los hinchas de uno y otro equipo, cuando se jugaba el segundo cuarto y el elenco local ganaba por 48-39.
Al parecer, la trifulca se inició cuando un simpatizante de Ferro le pegó a un joven de Argentino de Junín en una de las plateas del gimnasio.
Los seguidores visitantes, en total unos 300, reaccionaron en defensa del joven y se armó una batahola en la que también participaron hinchas del elenco de Caballito.
El enfrentamiento comenzó en la platea y más tarde se trasladó a los pasillos y afuera de la cancha, sobre la avenida Avellaneda al 1200.
En ese momento intervino la policía, que demoró a quienes participaron de la pelea pero no detuvo finalmente a ningún simpatizante.
Los dirigentes del quinteto local, cuyos hinchas revolearon sillas contra los árbitros en el partido que jugaron en su cancha el viernes pasado frente a Ben Hur de Rafaela, hablaron con los jueces del encuentro para que reanudaran el cotejo contra los juninenses.
Tras una demora de poco más de una hora, el cotejo volvió a jugarse a puertas cerradas, que fue la condición que pusieron los jueces Bellón y Bautista para no suspender definitivamente el juego.
La suspensión definitiva del partido hubiese provocado pérdida de puntos al elenco local, que de todos modos puede ser sancionado de oficio.
Sin público en las tribunas, Ferro Carril Oeste ganó por 90-82, en una noche en la cual la parcialidad del conjunto de Caballito volvió a demostrar que está dispuesta a realizar acciones de cualquier índole para que su equipo mantenga la categoría.